Millones exigen salida de EE.UU. de Irak
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En Budapest, Hungría, manifestantes pacifistas formaron el conocido símbolo de “amor y paz” de las manifestaciones contra la guerra en Vietnam de los años sesenta del siglo pasado.
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Reuters
Manifestaciones en todo el mundo en el primer aniversario
del inicio de la guerra
NUEVA YORK, EE.UU.- Cientos de miles de manifestantes pacifistas tomaron las calles de las principales ciudades del mundo el sábado, durante el primer aniversario de la guerra en Irak, para exigir la retirada de las tropas extranjeras lideradas por Estados Unidos.
De Sydney a Tokio, de Madrid a Londres, de Nueva York a San Francisco, de Cuba a Chile, los manifestantes condenaron la política de Estados Unidos en Irak y dijeron que no creen que los iraquíes estén mejor ahora, o que el mundo esté más seguro debido a la guerra.
Periodistas calcularon que al menos un millón de personas marcharon por Roma, en la que quizás fue la protesta más grande.
En Londres, dos manifestantes evadieron la estrecha seguridad y escalaron la torre del Big Ben en el Parlamento, mientras miles de personas manifestaban en las calles de la capital británica.
Ambos mostraron una pancarta que decía “El momento de la verdad”, antes de bajar de la torre de 100 metros de altura, seis horas después. Fueron arrestados por sospechas de causar daño criminal.
Cerca de 25,000 manifestantes marcharon por el centro de Londres, muchos con pancartas que decían “Se Busca”, y que tenían los rostros del Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y del Primer Ministro británico, Tony Blair, su aliado más cercano en la guerra en Irak.
En la mayoría de las ciudades los manifestantes lograron concentraciones de decenas de miles, comparado con cientos de miles que marcharon en ciudades grandes de todo el mundo el 15 de febrero del 2003, tratando de prevenir el conflicto.
En Nueva York, donde el 11 de septiembre del 2001 aviones de pasajeros secuestrados por militantes islámicos derribaron las Torres Gemelas, decenas de miles de manifestantes expresaron su oposición a Bush, quien busca la reelección en noviembre.
“Hey, Hey, Ho, Ho... George Bush tiene que irse”, corearon los manifestantes en un mitin en Manhattan organizado por la coalición de grupos de izquierda: Unidos por la Paz y la Justicia.
11 DE SEPTIEMBRE
“A lo que todos nos oponemos es a Bush”, dijo Reeves Hamilton, un manifestante de 30 años. “No tiene ningún sentido bombardear a países que no tienen nada que ver con el 11 de septiembre”.
Dijo que respaldó el envío de tropas a Afganistán para luchar contra militantes de Al Qaeda, responsables de los ataques del 11 de septiembre, pero no apoyó la invasión de Irak, que Bush dijo era para librar al país de sus supuestas armas de destrucción masiva.
En un evento de campaña en la Florida, Bush calificó a la guerra de Irak como una “victoria esencial” en la guerra contra el terrorismo tras los ataques del 11 de septiembre, y rechazó las críticas a su decisión de invadir Irak sin un mayor apoyo internacional.
“Estoy a favor de las acciones en común, como lo están también nuestros actuales 34 aliados de la coalición en Irak’’, dijo. “Pero Estados Unidos no debe sujetar las decisiones de su seguridad nacional a los jefes de otros países’’.
Agregó que la misión en Irak “nos garatizará mayor seguridad a todos’’.
Casi un año después de que Saddam Hussein fue derrocado y capturado, no se ha encontrado ningún arsenal de armas de destrucción masiva.
Las protestas en favor de la paz empezaron en Asia y se trasladaron a Europa y al continente americano.
En Alemania, miles de personas se concentraron en 70 ciudades en todo el país, y en Sydney unas 3,000 personas pidieron la retirada de las tropas de Irak, portando una efigie del primer ministro australiano John Howard, un partidario de la guerra.
Se estimó que en Japón participaron unas 120,000 personas en protestas en todo el país.
EN ESPAÑA
La preocupación sobre la guerra fue más evidente en España, donde miles se manifestaron contra la ocupación iraquí, mientras la Policía avanzaba en las investigaciones sobre los atentados contra trenes españoles que dejaron 202 muertos y que podrían haber sido una venganza de extremistas islámicos tras el apoyo de Madrid a la guerra.
El respaldo del presidente del gobierno español, José María Aznar, a Bush y al primer ministro británico Tony Blair, fue enormemente impopular en España, y la mayoría de los españoles aprueba la promesa de los socialistas de retirar las tropas a menos de que la ONU se haga cargo de la situación en Irak.
El presidente electo del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, prometió sacar a las tropas españolas de Irak, tras calificar la guerra como un “desastre” y un “fiasco”.

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