La pasión de Cristo: reflexiones de un cristiano
Peter R. Bernal
Voy a tratar de compartir y ser lo más escueto posible en mis reflexiones sobre La pasión de Cristo, el controversial largometraje de Mel Gibson, que tanta polémica ha desatado en un mundo cada día más ecuménico, especialmente entre cristianos y judíos. A veces se confunde la fe con la historia, y ésta no se puede cambiar. Es entendible que los judíos interpreten esta película con preocupación. Varios debates en los medios de difusión, sobre todo en EE.UU. exponen al rojo vivo las diferentes opiniones sobre los hechos. Algunos rabinos creen que a Gibson se le fue la mano y que el filme tiene un matiz antisemita; otros insisten en que lo que todos debemos evitar es dialogar usando expresiones fundamentalistas, respetarnos mutuamente y hasta modificar, en lo posible, criterios propios. ¿Qué tal?
La película sobre las 12 horas de la crucifixión de Jesús de Nazaret, se nutre de variadas interpretaciones y de la imaginación de sus productores, las que a mi entender no se ajustan al Evangelio. Para citar un ejemplo, en los más de 120 minutos que dura el filme que comienza en el Jardín de los Olivos (Getsemaní), donde, antes que Judas lo traicionara, se muestra a Jesús postrado sobre su rostro, orando mientras Satanás lo tentaba una y otra vez. Además muestra muchas visiones retrospectivas, en las que hace mucho énfasis la película, no contempladas en el libreto bíblico, que son estrictos y sin adornos. Las declaraciones a la prensa, de Gibson de: “Haber sido fiel a los Evangelios”, no son totalmente exactas. La película está cargada de violencia, pero sobre todo es un amargo recordatorio del dolor, las ofensas, los latigazos y los abusos de sus verdugos. No esperen ver una cinta de Walt Disney.
En la historia de Hollywood se han producido varias películas sobre La pasión de Cristo. Creo que la de Gibson pasará a convertirse en un clásico cinematográfico. Ahora bien, el mensaje del sufrimiento me preocupa. Si éste fue solamente para mostrar el suplicio y la violencia, pasará como otro filme más, sin pena ni gloria, y la recordaremos como “El flagelo de Cristo”. Por el contrario, si fue para mostrarnos la “intención” del sufrimiento de Cristo en la cruz, entonces les llenará de amor y entendimiento. A lo que no se le dio el suficiente metraje fue al milagro de la Resurrección, base fundamental del Cristianismo. Pero nada es perfecto.
Antes de ir al cine entienda que se enfrentará a la cruda realidad que vivió Cristo al ser crucificado. Prepárese física, emocional y mentalmente. Repase las Sagradas Escrituras, los capítulos 26 y 27 de Mateo, el 53 de Isaías y otros. Sobre todo, deje esa noche de cenar y no olvide su pañuelo, o mejor lleve una buena toalla para secar sus ojos, para poder leer los subtítulos. Yo espero que la Pasión la podamos entender como la Compasión. Entonces el filme sí valdrá la pena. Amén.
El autor es periodista.

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