MIéRCOLES 17 DE MARZO DEL 2004 / EDICION No. 23394 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE





Opinión económica
Protección a los mercados locales

Foto  

 

Gustavo Antonio López Argüello

Los que estamos en la llanura, observamos con incertidumbre como continúan desprotegidos los derechos de quienes producen en este país. Al opinar sobre instrumentos de comercio internacional (TLC) y los problemas económicos que atañen a los nicaragüenses, los tecnócratas comúnmente se olvidan de recomendar la adopción de medidas que protejan a la producción local especialmente la producción agrícola.

El Gobierno y diferentes sectores hablan de atraer inversión extranjera y combatir el desempleo con nuevos puestos de trabajo. Pero en nuestro país ocurren cosas que lejos de incentivar la inversión extranjera y privada constituyen medidas negativas para motivar estos procesos. Por ejemplo es negativo “crear nuevos o más altos impuestos” para cubrir el déficit fiscal y supuestamente ordenar las finanzas públicas. Lo correcto es disminuir los gastos en la proporción correcta.

Especialmente es negativo suprimir los incentivos que hacen atractivo un país para fines de inversión. Todos sabemos que subir la carga fiscal sólo nos hace menos competitivos con respecto a otros países, y que suprimir los incentivos a la inversión (léase exhoneraciones) necesariamente hace que los inversionistas decidan irse a otra parte.

En la decisión de los inversionistas cuenta: la estabilidad en el entorno, reglas del juego claras y bien definidas, y que hayan ventajas competitivas o incentivos, tanto en materia económica como laboral (menos impuestos y más barata mano de obra) En el pasado reciente hubo aquí una Ley de Promoción de Exportaciones que hoy es letra muerta por falta de incentivos. Esta ley debe reestablecerse.

Es contraproducente aumentar el costo de los servicios básicos, lo mismo que permitir que el valor de ciertas materias primas estratégicas como el cemento y el hierro, se disparen en una espiral desenfrenada. Más grave es autorizar aumentos en el precio de los combustibles, los que suben incontrolablemente con secuelas en todos los rubros de la economía. Las altas tasas de interés bancario son igualmente desestimulantes.

Estas cosas además de ahuyentar a los inversionistas, lesionan grandemente a la incipiente clase media que ve disminuir su posibilidad de un mejor standard de vida. Y si no hay consumidores con capacidad de compra no puede haber crecimiento económico. Hay países que exhiben una gran clase media y por ende un enérgico desarrollo. Aquí el pueblo, carece de capacidad de consumo pues la mayoria de la gente escasamente tiene para comer.

Los TLC según los economistas constituyen la puerta grande cuya apertura a nuestros productos traerá el intercambio comercial y el desarrollo. ¿Pero de qué nos sirven los mercados internacionales si no producimos ni exportamos?

Es axiomático que el desarrollo económico no será una realidad si no se fortalece la produccción nacional con medidas de protección a nuestros mercados locales, con medidas e incentivos que favorezcan a nuestros productores.

Un ejemplo típico: el mercado del azúcar. En Nicaragua el mercado nacional del azúcar está protegido con barreras arancelarias, es decir con impuestos que impiden al azúcar extranjera competir en el mercado nacional, redundando esto en un precio interno muy privilegiado en comparación con el precio internacional del azúcar. Esto ha permitido que la producción azucarera alcance niveles de autoabastecimiento nacional y de altos volúmenes de exportación.

Naturalmente que los precios internos afectan a los consumidores, por lo cual también es deseable un equilibrio con el control adecuado de los precios a fin de que el producto llegue al pueblo a precios asequibles.

Este ejemplo del azúcar es digno de trasladarse a varios sectores. En el área de la caficultura es urgente hacerlo. Este sector está sumamente deprimido debido a los bajos precios internacionales. La situación de los caficultores es tan dramática que por ínfimos adeudos vencidos, sus fincas están cayendo en manos de unos pocos por la vía de las ejecuciones judiciales. Proteger el mercado interno del café es un imperativo que podría resolver aunque sea parcialmente, el problema económico de los caficultores creando condiciones favorables a la comercialización interna de parte de su producto. Estimulemos los precios internos y protejamos la producción de café con barreras arancelarias a la importación de café foráneo. Esta protección arancelaria, obligaría a la industria local del café a comprar y a consumir café nacional en lugar de dejarle el campo abierto a las importaciones de café robusta y de otras calidades inferiores producidos en otras latitudes.

Los Tratados de Libre Comercio, a pesar de los mecanismos de desgravación y los pactos de asimetría, abren nuestros mercados a la posibilidad de una irrefrenable competencia extranjera, cuya oferta de productos pondrá de rodillas a nuestros productores e industriales. Estos convenios deben acompañarse con medidas internas de protección. Los salvadoreños acaban de establecer cuotas para la importación de leche y arroz estadounidense. Es imperativo que el Ejecutivo y el Legislativo tengan en cuenta al negociar y aprobar estos instrumentos, la necesidad de imponer aranceles o cuotas a la importación de aquellos productos foráneos que afecten la economía de nuestros productores.

El autor es abogado y notario.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Portada Suplemento Negocios & Economía

Puerto El Rama sigue a la espera

Artesanos “toman las riendas”

“Mercadeando” Nicaragua

U$ 300 millones de inversión extranjera para próximos 4 años

Breves económicas

Aumentará seguridad en Puerto El Rama

Competencia internacional

Dominicana se anexa al Cafta

“Nosotros producimos los empleos”

La hora de “subamérica”

Certificación y acreditamiento: binomio de la calidad

Protección a los mercados locales

Asteriscos a dos manos