Artesanos “toman las riendas”
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Luego de ser organizados y apoyados por el Gobierno durante un período, han aprendido a caminar solos |
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Carmen Herrera viaja desde Jinotega para exponer y vender sus piezas de cerámica negra.
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María Antonia López M.
A pesar de que han unificado sus esfuerzos y que todavía tienen sus vaivenes, ya su presencia se puede notar durante todo el año en al menos tres puntos fijos durante los fines de semana.
Antes eran pequeños y medianos artesanos que eran convocados por el entonces Programa de Apoyo a la Microempresa (Pamic), el que luego se convirtió en el Instituto de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme), con un respaldo que implicaba cubrir gastos de transportación, capacitación y pago de locales en los que se presentarían sus productos.
Pero ahora este grupo, que de alguna manera había logrado cierta constancia en estas presentaciones, decidió organizarse en la Cooperativa de Producción y Comercialización Artesanal Manos Laboriosas, R.L.
Hace tres años se juntaron unos 50 artesanos, quienes integraron una junta directiva cuya finalidad es fortalecer su actividad empresarial.
De tal manera que ahora, según explicó Napoleón García, presidente de la cooperativa, ellos mismos son los que se encargan de hacer la negociación directamente con los gerentes de los centros comerciales capitalinos o de otras actividades donde participan para buscar tarifas accesibles por el alquiler de espacios.
Eso les ha permitido en principio organizar una presencia permanente durante todo el año en tres sitios fijos, los fines de semana.
Tanto así que ya tienen establecidas 23 ferias en Plaza Inter, una docena en los pasillos de Metrocentro y 10 en el Centro Cultural Managua durante todo el año.
Por lo que ya tienen arreglado con los gerentes precios especiales para poder beneficiar a los artesanos que exponen en dichas ferias.
García comentó que estar organizados también les ha permitido tener un contacto directo con el público, aprender a relacionarse con la clientela, saber ofertar su producto con más seguridad y vender novedades.
Esto porque para integrar esta cooperativa los requisitos exigidos son la innovación constante, el ser productor directo, calidad y precios accesibles. Esos componentes son los que les ha permitido ir creciendo organizativamente.
SIGUEN “CONECTADOS”
Pero no pierden el contacto con el Inpyme, como cooperativa, buscan oportunidades para aumentar sus conocimientos, es así que con cierta frecuencia solicitan capacitaciones en contabilidad, relaciones humanas y comercialización, eso les procura mejores opciones en la presentación de sus productos. Es por ello que algunos cuentan con tarjetas de presentación, afiches y otro tipo de propaganda para mantener el contacto con compradores fijos o clientes ocasionales.
María Cristina Ocón es una de las primeras que llegaron a participar en este tipo de ferias. Es co-propietaria del taller Creaciones Soraya, de Masaya, y explicó que ellos han crecido a partir de estas actividades.
Aunque su taller ya tenía muchos años de existir en Masaya, fue hasta que ingresó a las ferias que empezó a promocionarse.
Aunque están conscientes que hay temporadas altas y bajas, tratan de estar preparados para participar con sus productos ya que de esa manera, aumentan sus posibilidades de venta, ayudándose ellos y a las personas que emplean en el taller de confección.
“Con estos años hemos aprendido, mejorado y nos hemos tenido que expandir un poco más, y las ferias centroamericanas nos han abierto las puertas, ya hemos tenido la oportunidad de participar en varias”, explicó doña María Cristina.
CAMINAN SOLOS
Saben que ya pueden andar solos y por eso organizados han logrado obtener un respaldo para los artesanos, concretándose en la presencia casi permanente en los centros comerciales de Managua.
Pero también les toca salvar dificultades, y entre más pequeños sean, más duro es. Carmen Herrera viaja con su cerámica negra desde una comunidad denominada La Cureña, a unos 25 kilómetros de Jinotega, departamento del norte del país.
Para ella llegar hasta Managua, es toda una odisea, puesto que sólo en pasaje debe invertir 200 córdobas, además de tener un máximo cuidado para evitar que se quiebren las piezas.
Consideró que el trabajo realizado en cada pieza lleva su esfuerzo, sobre todo en el pulido de las mismas, y las ganancias no son muy altas, pero considera que el no participar en ferias limita la continuidad de su trabajo, ya que por la distancia que existe hasta su comunidad la oportunidad de tener compradores hasta su taller es muy limitada.

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