Camilo
Luis Arturo Ponce Paguaga
Con asombro leí en LA PRENSA del lunes 15 de marzo que el joven Camilo Mejía decidió romper su compromiso con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y decidió no regresar a Irak entregándose a las autoridades militares y alegando ser objetor de conciencia. Le deseo buena suerte al joven Mejía y ojalá que haya un veredicto a su favor.
Ha querido Dios que en este caso la persona protagonista sea hijo de una de las figuras prominentes y públicas de Nicaragua, como es Carlos Mejía Godoy, para que no pasara desapercibido y como tal todas las personas amantes de la paz comparemos y veamos una vez más las bondades y fortalezas que tiene la democracia en Estados Unidos; pues mientras por un lado en Nicaragua miles de jóvenes fuimos perseguidos y obligados a huir por montañas hacia el exterior por el simple hecho de haber desertado del temido y odiado Servicio Militar Obligatorio, al que jamás pedimos pertenecer, por otro lado al joven Camilo se le da la oportunidad de ejercer su derecho a disentir. Y que conste que nadie lo obligó a que se enlistara en las Fuerzas Armadas.
Así son las cosas de la vida y es seguro que si hubiera sido un hijo de Daniel o Humberto Ortega, el mismo derecho hubiera tenido. Los que añoran volver al pasado en Nicaragua son ciegos que no quieren ver.
Miami

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