Un cultivo que requiere sutileza
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Las rosas, una especie admirada por su colorido, aroma y belleza |
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Amparo Aguilera
Su altura no es la de una miss, pues las que más sobresalen por su tamaño no sobrepasan el metro y medio. Sin embargo por su porte, frescura y sus bien dotados pétalos, las rosas son tan admiradas como cualquier miss del planeta.
Aunque María Ángeles Osejo, agrónoma y experta en flores, las reconoce como las “señoras” de las plantas, y como una de las “bellezas” más rentables de la tierra.
Según Osejo, un rosal en un cuarto de manzana, cuya inversión ronda los 6,000 dólares, es capaz de generar alrededor de 30,000 dólares de ganancia al año.
Aunque llevan mucho cuido como toda reina. Osejo explica que el cultivo de rosas a nivel comercial, conlleva un mantenimiento permanente y una ubicación a pleno sol, alejado de cualquier tipo de sombra, y con vientos moderados.
Detalla que la siembra se consigue importando las plantitas de Costa Rica o Guatemala, en un tamaño de hasta 60 centímetros o adquiriéndola a través de laboratorio. Hecho que en algunos meses podría funcionar en Nicaragua.
No obstante lo más fácil, de momento, es comprándolas a precios que oscilan entre dos a cinco dólares por unidad. “Lo que se hace factible con financiamiento”, apunta la agrónoma.“Entonces, si es por esta vía, lo recomendable es adquirirlas de invernaderos certificados. Una vez en las manos, se sugiere refrigerarlas por 15 días para desestresarlas, y luego llevarlas al campo”, señala.
EN CAMPO ABIERTO
Osejo indica que previo a la siembra en campo abierto, se aconseja desinfectar con químicos los suelos, que preferiblemente deben ser sueltos y porosos, para reducir el ataque de plagas como los hongos, que pudren las raíces de los rosales y los ataques de zompopos.
Después de esto, comenta que las plantitas pueden trasladarse y sembrarse, idealmente a finales de enero a últimos de marzo, para que florezcan en abril o mayo, entre 30 centímetros de longitud y a 30 centímetros de ancho, con 30 centímetros de profundidad.
“Cuidando de que cada hoyo cuenta con su abono orgánico y que sus raíces queden bien estiradas, porque ellas son las que absorben todos los nutrientes. De lo contrario ellas lo resienten (no se desarrollan)”, expone.
Ya con esto, según Osejo, sólo resta fertilizarlas haciendo uso de químicos cada que vez que los rosales lo requieran; regarlas teniendo el cuidado de que el vital líquido llegue directamente al final del tallo; y podarlas para asegurar su crecimiento y evitar que se conviertan en una “masa” de tallos.
Usualmente una planta de rosas, adecuadamente manejada, genera entre cinco a doce rosas a la semana y tiene una vida útil que oscila entre 10 y 15 años. Es decir que sólo en un cuarto de manzana, son capaces de generar, en ese mismo período, entre 300,000 y 450,000 dólares.
MICROPROPAGACIÓN
La agrónoma María Ángeles Osejo, dice que están realizando junto a la Universidad Nacional Agraria (UNA)) un experimento de producción de rosas de la variedad de Madame del bar, y Visa a punta de la Micropropagación.
“Es decir que se trabaja con el tejido de rosas importadas. A nivel de las yemas de las plantas para originar plantitas chiquititas (del tamaño de la cabeza de un hisopo) para luego trasladarlas a invernadero y después al campo”, explica.
Sin embargo esto está por comprobarse. “Necesitamos financiamiento. No tenemos dinero ni para los reactivos. Requerimos que el Gobierno nos ayude, porque si logramos producirlas comercialmente, en Nicaragua sería una alternativa para los caficultores del país”, expuso.
EXÓTICA DE ORIGEN
Según María Ángeles Osejo, agrónoma y experta en flores, las rosas son originarias de Asia. Tienen una altura que a lo máximo llega a 140 centímetros, y usos diversos que van desde aromas para jabones, hasta jugos y esencias para perfumes. Aunque en Nicaragua su cultivo sigue siendo artesanal y se continúa importando rosas por el orden de los 10,000 dólares a la semana.

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