Arquitectura
La mansión de Granada
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 | Edificios que han hecho historia |
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Fernando López Gutiérrez*
Como el conjunto de inmuebles del Centro Histórico de la ciudad de Granada, principalmente aquellos exponentes de la arquitectura colonial española y el neoclásico tardío, esta edificación es un bello ejemplar del patrimonio construido, que nos ofrece una visión de la grandeza económica de la época capaz de generar edificaciones con elementos estilísticos coherentes y que permiten hablar de un lenguaje estético propio, y también de la simbiosis espacial que se produce al combinar el esquema colonial español del patio central, corredores, habitaciones altas, amplias, silenciosas y acogedoras, patio y traspatio, con los elementos decorativos del neoclásico, como las balaustradas, las columnas clásicas que soportan la terraza externa, las cornisas, molduras, los marcos moldurados de los vanos de puertas y ventanas y además las ricas ornamentaciones de cielos falsos y decorados de paredes característicos del modernismo imperante en los primeros años del siglo XX cuando se construye dicho inmueble con su fisonomía actual.
El actual edificio de dos plantas, de estilo neoclásico tardío, con muro y verjas de hierro en la línea de fachada y un porticado con terraza, que se encuentra ubicado en la calle el consulado, del antiguo teatro González media cuadra al Oeste en la banda Norte, que según el Catálogo: Granada: Bienes Inmuebles Patrimoniales editado por la Dirección de Patrimonio Cultural del Instituto Nicaragüense de Cultura.
Este edificio construido como se exhibe actualmente es de comienzos del Siglo XX, alrededor de los años 1920 al 1925, como la mayoría de construcciones de ese estilo que se construyeron en la ciudad de Granada.
ALGUNOS HECHOS RELACIONADOS
El historiador Barberena Pérez también refiere que contiguo a la casa de Martínez estaba el “Solar de los Francos” que era un lugar típico en esa época, y que lo describe como: “Encantador, con árboles que daban sombra. Tan solitario era el paraje que se decía que por allí había fantasmas, que asustaban; ceguas que salían a altas horas de la noche y la carreta nagua. Era lugar apropiado para realizar las temporadas de maromas, cuando artistas de ese género visitaban la ciudad”.
Y a este inmueble Barberena Pérez lo relaciona con un hecho de la época de Walker en Granada (1854-56), que lo denomina ‘Pavoroso recuerdo’ y refiere lo siguiente: “Próximo al patio de los Francos (casa de Juan José Martínez), había un establecimiento comercial en gran escala, propiedad del señor Carlos Thomas, que estuvo hombro con hombro con William Walker, en sus días de usurpación en Nicaragua. Se cuenta que días antes del incendio de Granada, el fuerte comerciante de Nandaime don José de la Rosa Sandino, llegó a comprar al señor Thomas. Por la intimidad de ambos, hubo animada conversación y al recorrer las prolongadas bodegas del almacén, repletas de mercancías, Thomas le dijo: ¿Ve todo eso don José?... Sí don Carlos, lo veo. Voy a confiarle un secreto. Júremelo. Sí, lo juro. Todo esto, no existirá dentro de poco. Traiga una carreta, diez y más, y llévese lo que quiera. Se lo regalo. ¿Para qué lo quiero yo, si la ciudad entera va a ser quemada?... Así los dispuso ya el general Walker.
...Entre nueve y diez de la mañana del día sábado 21 de noviembre de 1856, una patrulla de filibusteros recorrió Granada pregonando que los granadinos tenían únicamente las horas de la mañana para abandonar la ciudad y que podían llevarse lo que les alcanzara en sus manos. Que se le pegaría fuego a los edificios y templos. Con unos tanques llenos de brea andaban enjalbegando las puertas, ventanas y aleros y demás piezas de madera. Al siguiente día, con unos chupones encendidos a manera de hisopos pusieron en ejecución la diabólica empresa que enrojeció para siempre las páginas de la historia de esta población”.
En conclusión, según el historiador, reseñado en esta casa contigua a la hoy Casa Museo Mansión de Granada, se dio esta información a un ciudadano que por la promesa hecha no pudo advertir a sus conciudadanos de esta nefasta decisión filibustera.
(*) Arquitecto y Director Cultural Casa de los Tres Mundos. 
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