Policía en lucha contra vendedores de pega
Elízabeth Romero
Con dificultad puede decir su nombre y coordinar las respuestas al hablar. Aunque dice que tiene 17 años, aparenta más edad. Su nombre es Francisco Javier Romero Rodríguez, un adicto al pegamento que busca cómo salir de ese mundo.
Reconoció que para obtener la droga robaba a los compradores y comerciantes de ese centro comercial.
Durante tres años, permaneció en el oscuro mundo de la pega del cual asegura ya ha salido, y que incurrió “por un error”, que le llevó a vivir prácticamente en la calle.
Ahora dice, trata de hacer algo productivo y se dedica a la venta de agua helada.
Este es uno de los muchachos que forman un grupo de niños y jóvenes en riesgo, que las autoridades del Distrito Cuatro de la Policía trata de alejar de todo tipo de adicciones.
En coordinación con los Comités de Prevención, la Policía busca alternativas como el deporte, buscan cómo becarlos en algún tipo de estudios, entre otros. Sólo en el Mercado Oriental atienden a 150 niños en riesgo y 12 grupos juveniles, más de 300 pandilleros en los diferentes barrios del distrito.
El jefe de ese distrito, comisionado Leonardo Vanegas, lamentó que la Policía está sola enfrentando a los vendedores de pegamento que promueven que mayor número de menores inhalen pega.
“La lucha es evitar que a Nicaragua entre esa pega sin un aditamiento especial que evite la adicción o la ingesta”, manifestó Vanegas, quien recordó que el Código de la Niñez establece que el Ministerio de Salud y Aduanas son los encargados de evitar que ese producto entre al país.
“Mientras esas instituciones no cumplan con lo que establece la ley, vamos a estar peleando con los zapateros, con los que andan vendiéndole a los niños esa pega”, dijo.

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