En letra pequeña
Fabián Medina
INVESTIGACIÓN
Todo parece indicar que hasta ahí llegó el caso Guadamuz. No esperemos más de la Policía. Asunto enterrado. Tres personas serán juzgadas, posiblemente una de ellas será condenada y el asunto quedará con ese sabor a misterio, para que cada quien encuentre los culpables que quiera. Como el caso Enrique Bermúdez. Y la Policía, seguirá diciendo “estamos investigando” por secula seculorum...
POBRE APORTE
Si se revisa en retrospectiva este caso, ¿qué descubrimientos aportó la Policía con su investigación? Muy pocos. La mayor parte de la información que dio en las conferencias sólo servía para confirmar lo que por habían dicho los medios por la mañana. Y tengo la sospecha que el asesino está detenido por que lo atrapó con sus propias manos el jovencito hijo del periodista asesinado. De no ser así, estaríamos hablando del misterioso asesino barbado del que la policía a duras penas logró hacer otro identikit.
MENTIRAS
Ya han notado como a veces hay mentiras que circulan por ahí, todos sabemos que lo son, pero las seguimos repitiendo aunque la nariz nos vaya creciendo con ellas. Es como el cuento aquel del traje invisible del rey. Todo mundo lo miraba desnudo, en su interior sabían que el monarca desfilaba en bolas, pero de la boca para afuera se alababa la hermosura del traje que no existía.
DONANTES
Una de esas mentiras que todo repetimos es la de los tales donantes electorales. Se habla de donantes que ¡zas! depositaban de una sola vez millón y medio de dólares... Cuando se le pregunta a Alemán que de dónde salieron esos millones que encontraron en sus cuentas habla de los donantes del partido liberal... Los periódicos, más desconfiados, hablamos de donantes misteriosos. Sucede sí, que esos donantes se hicieron humo tan pronto como quienes recibían las donaciones perdieron la capacidad de meter la mano en la caja pública. Entonces, ¿de qué donantes hablamos? De usted y yo, no nos hagamos. Y no donamos nada. Nos metieron la mano en la bolsa. Así de simple.
ALACRÁN EN LA CAMISA
Cómo es posible que a alguien se le ocurra que Nicaragua debe apoyar la candidatura del ex presidente costarricense Miguel Ángel Rodríguez para la secretaría de la Organización de Estados Americanos (OEA). Este señor fue uno de los más virulentos antinicaragüenses que ha pasado por la presidencia tica. Y si el colombiano César Gaviria, que es más recatado, nos metió algunas puñaladas desde su cargo, qué podríamos esperar de Miguel Ángel Rodríguez, bajo cuyo mandato se vivieron los conflictos limítrofes mas agrios de los últimos tiempos.
POR SUS FRUTOS...
Rodríguez es el mismo que en el 2001 dijo que los periodistas de Nicaragua son “los que arman la guerra entre nuestros países con sus noticias escandalosas”. El mismo que exigía como derecho tico navegar armados por el Río San Juan y el que amenazó con solicitar en Holanda la intervención de la Corte Permanente de Arbitraje para que les resarcieran “ese derecho”. No es por rencor que Nicaragua debería votar contra él. No es por lo que hizo, sino por lo que nos puede hacer desde la investidura que pretende. Ese es el peligro.

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