JUEVES 11 DE MARZO DEL 2004 / EDICION No. 23388 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




La voluntad de Dios manifestada en Erling

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Migdonio Blandón
migdonioblandon@msn.com

Quienes habiendo recibido la gracia de la fe, identificados como hijos de Dios, dejando con humildad la autosuficiencia de lo que no está a nuestro alcance e implorando su ayuda, si es para algo conveniente, Él como padre amantísimo y misericordioso, facilita los medios para realizarlo, aún cuando la conveniencia no siempre sea para el aparente beneficio, que en lo colectivo o personal hallamos querido obtener.

Con su infinita sabiduría, como único dueño del tiempo, la vida, las galaxias y de la creación entera, es de toda certidumbre el dicho aquel de que: “Sin su voluntad ni la hoja de un árbol se mueve”. No es que habiéndonos dado con el libre albedrío el uso de la razón, que nos responsabiliza de gran parte de nuestro destino, además haya querido con su voluntad inflexible que es el bien, manejarnos como maniquíes o autómatas.

Al darnos con la vida a los humanos los atributos preferenciales que hacen la especial distinción de la generalidad de los seres vivos de su creación y que al tener cada quien el uso de la razón, de forma gradual desde el nacimiento se adquieren conocimientos que se desarrollan según el medio ambiente, hasta alcanzar el raciocinio propio que permite discernir entre lo ético y lo moral en que se asientan las leyes para saber acatarlas.

Por lo que en cuanto mayores conocimientos se adquieren, son también mayores las responsabilidades que se tienen al contrariar la voluntad divina, que aunque como ya hemos dicho: que nada sucede si Él no lo permite, con el privilegio de habernos creado a Su imagen y semejanza, dándonos inteligencia, libertad y voluntad, con la finalidad de hacer Su voluntad que es el bien, pero de hecho fallándole, nos inclinamos al mal.

A ello se debe que habiendo tanta riqueza potencial y amplio espacio donde ubicarse, siendo casi todo ególatra y erróneamente controlado, aún con el indiscutible arrollador avance de la ciencia, especialmente en lo tecnológico haya tanta miseria y estrechez a niveles increíbles en la actualidad. La razón única es que al contrariar la voluntad de Dios, el amor que debe ser paz, se tergiversa en odio y violenta pasión y la bondad en maldad.

Así, separados de nuestro Creador y Redentor, del paraíso que específicamente nuestra tierra podría ser, deja mucho que desear. A más de dos milenios de haber venido a redimirnos con su preciosa sangre, decidió quedarse en el Sagrario, para desde ahí si le buscamos guiarnos a la salvación, como ha llevado a tantos que habiéndole buscado nos han precedido a las moradas eternas de amor, paz y felicidad de Su reino celestial.

A Él fue recientemente el pequeño Erling Cubas, proclamado campeón de la fe por el campeón de boxeo Rosendo Álvarez, a quien generosamente quiso con su ayuda mitigar el dolor de tan letal enfermedad, la que también sufren muchos niños en distintas partes del país. Para los cuales, al habérselo llevado Nuestro Señor Jesús al gozo de Su reino, los fondos colectados en el reciente Hablatón, han dispuesto utilizarlos para el inicio de la Fundación de ayuda a niños que sufren de cáncer. Ello también puede servir en esta Cuaresma y de manera especial en Semana Santa, para reflexionar en qué medida contribuimos con la vida y todo lo que Dios nos da a la realización de Su Voluntad.

El autor es miembro de Eduquemos.
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