Sudando por el pan de cada día
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No existe un censo sobre los vendedores ambulantes, pero están en todos lados revelando el todavía alto nivel de desempleo del país |
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Tania de los Ángeles Solís vende desde hace siete años frente a la parada de buses del hospital Fernando Vélez Paiz, donde su abuela vendió por 30 años.
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Benjamín Blanco
Se levantan bien temprano en la madrugada y se acuestan muy tarde por la noche. Sus pieles ya casi no sienten los intensos rayos del sol y tampoco les resiente el calor y menos el polvo o el espeso humo del cada vez más saturado tráfico de la capital.
No se ubican en cualquier parada de buses, sino solamente en aquellas donde la aglomeración y el paso de personas sea tanta que les permita vender sus frutas, chicles, cigarros, caramelos, platanitos, café negro, quesillos, cosa de horno, gaseosas y hasta algunas bisuterías.
Sus lugares favoritos son muy cerca de los hospitales, de colegios y universidades, de terminales de buses y mercados, de zonas comerciales e industriales y en las entradas principales de la ciudad como Las Piedrecitas, el Siete Sur y La Subasta.
“Lo que nos está fregando ahorita es este polvasal que ya no lo aguantamos, pero ni modo, aquí estamos. Diario se come y diario hay que vender”, dice doña Isabel Carranza, quien vende frutas y caramelos desde hace dos años en la parada de buses frente al hospital Fernando Vélez Paiz, a donde llega a las 6:00 a.m. y se va a las 9:00 p.m.
Dice que antes vendía lo mismo cerca de su casa, en el barrio Batahola Norte, pero que “las cosas se fueron poniendo más duras” y tuvo que buscar otro lugar donde las ventas pudieran mejorar.
“En mi casa somos cinco: un hijo que vende en el mercado, una hija que me ayuda con la venta y dos niños que van a la escuela. Aquí nos ganamos entre 50 y 60 pesos diarios, con eso y con lo que me da mi hijo comemos y pagamos el agua y la luz”, expresa doña Isabel, quien admite que ni ella ni sus hijos mayores terminaron la secundaria.
MUCHOS NO SON DE MANAGUA
Audalina Solís tiene 37 años, es originaria de Nagarote y lleva seis años vendiendo cosa de horno en la parada de buses del hospital Vélez Paiz, pero a veces las ventas están tan malas que debe moverse entre el sector de Las Piedrecitas y la Universidad de Managua (UDM) para poder vender.
“Vengo antes de las 7:00 a.m. a Managua y me voy en el último bus a Nagarote. Traigo unos 200 pesos en venta, pero la ganancia es menos de la mitad, pues sólo en transporte gasto 20 pesos diarios. Con esto mantengo a mis tres hijos, tengo a una estudiando secundaria y los otros dos están en primaria, para ellos trabajo y no quiero que dejen de ir a la escuela como yo”, expresó.
Al igual que Audalina, hay centenares de personas que vienen de otros departamentos cercanos a instalar algún caramanchel con ventas de frutas que están en temporada o de cualquier otra cosa.
“Yo quisiera que un diputado me acompañara a vender todo el día, aguantando sol y polvo, para que sepa lo que es ganarse la vida”, dijo Manuel Solórzano Vega, quien, a pesar de no tener su brazo izquierdo, todos los días vende pulseras, collares y dijes en una parada de buses.
Hasta el momento, no existe un censo de la gente que vende en las paradas de buses de la capital, porque en la práctica ninguna institución municipal ni del Gobierno central atiende directamente a estos vendedores que forman parte del sector informal del comercio.
TRABAJO DE “CUALQUIER COSA”
La más reciente encuesta de la firma CID Gallup realizada en Nicaragua, en noviembre pasado, indica que un 56 por ciento de los 1,244 entrevistados manifestó que la falta de empleos sigue siendo el principal problema en el país.
“La mayoría de los entrevistados indica que ellos mismos o alguien que vive en su hogar ha buscado un empleo por seis meses o más sin encontrarlo, una proporción similar a lo que fue observado en la medición realizada en julio del año pasado. En cuanto al tipo de empleo que busca, la mitad de las personas indican “cualquier cosa”, según revela la encuesta.
GANANCIAS
2,000 vendedores aproximadamente trabajan en los semáforos, según cifras de la Alcaldía de Managua.
60-100 córdobas diarios se gana por día un vendedor de una parada de bus.

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