Rayo imparable
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Vence a Estelí y llega a cinco juegos ganados |
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Francisco Rayo, un tiro seguro del Chinandega.
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Pablo Fletes
Francisco Rayo sigue causando estragos desde la colina del Chinandega.
Ayer, el zurdo aceptó dos carreras en siete entradas y con una destacada labor mantuvo bajo la suela de sus zapatos a la ofensiva del Estelí, para guiar a la tropa occidental a una contundente victoria de 12-2 sobre los norteños, nocaut en 8 entradas.
Pero la victoria del Chinandega también fue construida gracias a la efectividad con el madero del receptor Adolfo Matamoros, quien bateó de 5-2, con 5 empujadas, en medio de una rayería de 14 imparables frente a cinco lanzadores norteños.
Matamoros comenzó la fiesta de los chinandeganos en el Estadio Rufo Marín, al empujar las primeras dos carreras con un sencillo en el segundo inning.
Pero Freddy Corea logró enderezar la nave, se fajó con Rayo durantes cuatro entradas, hasta que en el sexto Manuel Centeno rompió el dominio con un jonrón dentro del cuadro, con dos en circulación, que encumbró a los chinandeganos 5-0.
En el cierre de esa entrada, los norteños descontaron con doble de Juan Vicente López, antes de un sencillo remolcador de Emilio Villegas para el 5-2.
Corea boleó enseguida a Héctor Lagos y aceptó imparable de Noel Rojas, para irse a las duchas. Pero Marvin Zelaya sacó el último out de la entrada, sin embargo no pudo mantenerse en el séptimo cuando los chinandeganos anotaron otras cuatro veces.
Matamoros empujó a Edgard López y Juan Oviedo, mientras Lagos trajo al plato a Stanley Loáisiga y Matamoros, para el 9-2. El final se produjo en el octavo cuando los chinandeganos anotaron tres más para afianzarse en el segundo puesto de la tabla de posiciones.
DESTACADOS
Adolfo Matamoros 5-2, 5 CE, Manuel Centeno 5-1, 3 CE y Héctor Lagos de 3-2, 2 remolques. Edgard López dio de 3-3, con 2 anotadas, un boleto y un golpe.
Por los norteños, Arnoldo Calderón bateó de 4-2, al igual que Próspero González.
En 7 entradas, Francisco Rayo aceptó 9 hits, con dos carreras, un boleto y cinco ponches.

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