Ángel
Karolina Miranda Cuadra
Muchos nicaragüenses tuvimos la oportunidad de conocer sobre la vida del niño Erling, el campeón de la fe, como bien lo llamaba el campeón mundial de boxeo Rosendo Álvarez, quien montó una campaña humanitaria para hacer conciencia en la población sobre el drama de los niños con cáncer.
Fue una pena que Erling partiera justo cuando se empezaba a encender una luz de esperanza para él. No logró ver los frutos de amor que se empezaban a cosechar en su nombre. Pero fue una estrella.
Otros que hubiesen vivido lo que Erling pudieron haberse sentido sin fuerzas ni ánimo para seguir viviendo. No es fácil aceptar que tenemos los días contados, convivir con esta enfermedad, y un niño nos dio una valiosa lección de fe y valentía que nos enseña que vale la pena soñar.
Fue precisamente por un sueño que se logró mover el corazón de muchas personas, culminando con una fundación para ayudar a otros niños con cáncer. Fue el sueño de un niño que deseaba conocer a Rosendo lo que dio paso a que muchos otros niños se beneficien y obtengan la ayuda que tanto necesitan.
Lamentablemente Erling no pudo concretizar sus deseos de sanarse, pero seguramente está feliz de haber sido el hilo conductor para que otros niños puedan mejorar su calidad de vida, aún padeciendo esta terrible enfermedad que no sólo destruye el cuerpo, sino también el espíritu por las consecuencias depresivas que trae consigo. Pero Erling no se deprimió.
Aliento a otras personas que padecen esta enfermedad a luchar hasta donde puedan y a aceptar la voluntad de Dios cuando ya no quede nada más por hacer. Gracias a todas las personas que dieron un poquito de amor para hacer feliz a este ángel: a Margarita Pasos, a Rosendo Álvarez, a su esposa, al taxista que donó un córdoba y al empresario que donó cien y a todos quienes de alguna manera contribuyeron con esta noble causa.
Descansa en paz, Erling...
Estudiante de 5to año de Ingeniería Industrial.

|