JUEVES 11 DE MARZO DEL 2004 / EDICION No. 23388 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Rosendo

Arcadio Xavier Arana Poveda
poetaarana@yahoo.com

El boxeador nicaragüense Rosendo Alvarez anduvo pidiendo para un tratamiento especial al niño Erling Cubas, lo que no se pudo hacer por la voluntad del Señor, que tiene destinado el día de cada quien. Es un ejemplo lo que hizo, queriendo transmitir a los nicaragüenses la necesidad de apoyar al más necesitado, pues la única forma de alimentar la fe es haciendo obras.

Erling nunca perdió las esperanzas de vivir. Dijo una vez: “si me marcho lo haré feliz porque sé que mi Dios siempre estará conmigo”. Acertadas sus palabras pues el propio Señor Jesucristo dijo: “Dejad que los niños vengan a mí”.

Era tanta la fe de Erling que dijo que si lograba vivir se dedicaría a predicar la palabra del Señor. Es triste su partida de este mundo, pero existen muchos niños en iguales condiciones. Cuando alguien muere deja un legado bueno o malo. Erling dejó uno bueno, como es hacer la fundación que llevaráa su nombre y cuyo principal promotor es Rosendo Álvarez, quien en todo momento le enseñó que la fe mueve montañas, lo que siempre tuvo bien claro hasta la hora de su muerte. Los nicaragüenses nos caracterizamos por ser muy humanitarios. Aprendamos cuando dijo el Señor: “¿Quien cree de ustedes que ha dado más?” “Yo, yo, yo”, le respondieron. Él les manifestó: “Ustedes han dado lo que le sobraba, pero esa mujer es pobre y dio todo lo que poseía”.

Ayudemos en esta noble causa a Rosendo, y a Erling le digo que estoy seguro que el Señor está con él.
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