Burocracia
Víctor M. Parrales
Después de 20 años fuera de Nicaragua fui en febrero de este año. Me gustó lo que miré de mi hermoso país, aunque no todo. Por ejemplo, no me gustó la atención en las oficinas del Gobierno. Fui al Registro Civil a autenticar algunos documentos, llegué a las 10 de la mañana y como a las 11:30 todavía estaba, de pie, en el mismo sitio. O sea que no había avanzado la fila. Los empleados encargados de la atención platicaban, se levantaban de sus asientos e ignoraban a la gente que tenía rato de estar ahí.
Con empleados como ésos Nicaragua nunca saldrá de su atraso. Había unas personas de habla inglesa haciendo fila y comentando, en inglés, que “no podían creer cómo se demoraban en atender”. Es hora que esos empleados pongan más atención al público que les paga sus salarios con los impuestos, pero no tiene quién los escuche.
Vancouver, Canadá

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