JUEVES 11 DE MARZO DEL 2004 / EDICION No. 23388 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Reportaje especial
¿Dónde está la misericordia?

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. Hace unos seis años un accidente de tráfico casi le quitó la vida. En aquel terrible episodio perdió su pierna izquierda y parte de sus intestinos quedaron expuestos. Actualmente Roger Mendoza guarda prisión sin misericordia de nadie.

Las infecciones, a las que Roger está expuesto en el penal son incontables.

 

Angélica Martínez R.

Tal como el sediento que deambula por el desierto y de pronto descubre un ojo de agua, así Roger Alberto Mendoza Herdocia se aproximó a contarnos su historia. Corría el año 1998. Las lluvias de octubre dificultaban la visibilidad en una de las tantas carreteras guatemaltecas. Roger Alberto Mendoza Herdocia conducía casi a ciegas. Por esa razón no vio la camioneta con la cual se estrelló al tratar de aventajar a otro camión.

Los médicos no daban muchas esperanzas de sobrevivencia. Su pierna quedó prácticamente amputada en la colisión y además hubo que practicarle una colostomía. Esta operación consiste en una incisión (corte) en el colon (intestino grueso) para crear una abertura en la parte exterior del abdomen.

Esta abertura sirve de substituto al ano, a través del cual los intestinos pueden eliminar las heces hasta que sane el colon o se pueda hacer otra cirugía correctiva. Mientras tanto las heces caen dentro de una bolsa de recolección.

En el caso de Roger, debido a las precarias condiciones económicas en las que vive en La Modelo, esa bolsa ha sido sustituida por un trapo, el cual lava varias veces al día y vuelve a colocar en su lugar.

“El doctor de aquí ya me dijo que podía adquirir una infección o cáncer si seguía poniéndome ese trapo”, dijo abrumado. La bolsa tiene un costo aproximado de 60 córdobas. Imposibles de pagar para él.

Roger es uno de los “donados” en la cárcel La Modelo de Tipitapa. Para poder conseguir algo de ayuda, los guardas lo dejan salir en el horario de visita de las otras galerías.

Al salir, va relatando la historia de su operación a los familiares de otros reos, da la lista detallada de los medicamentos que necesita y cuenta su terrible situación. Con ello a veces logra arrancar cinco pesos de un corazón bondadoso.

LESIONES DOLOSAS

La causa de su detención, que consta en el expediente, es por ser autor de lesiones dolosas en contra de un funcionario del gobierno, que Roger no quiso identificar por temor. Fue capturado el 16 de febrero del 2000 y condenado a cinco años de prisión.

Sólo le falta un año para completar su sentencia, pero lleva dos tratando de que alguna autoridad se apiade de él.

“Yo he visto salir a sujetos peligrosos, narcotraficantes y criminales. No tengo familiares que me visiten, porque mi familia está en Estados Unidos. Yo viví cinco años en México, antes del accidente. Sólo tengo una prima, aquí en Managua, que es donde yo iría en caso de que me dieran libertad, pero yo aquí estoy en la nave del olvido”, dijo Mendoza.

Según él, las galerías son visitadas por diputados, magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que lo han visto y nadie le ayuda. Los abogados de Defensoría Pública se han ido en promesas y ni siquiera los derechos humanos han podido hacer nada por él.

“Personalmente hablé con el comandante Modesto Rodríguez y le pregunté qué podía hacer él por mi caso. Me respondió que el único que podía hacer algo era el pastor Ramón Brenes, pero nada. Incluso Medicina Legal ya dijo que yo no estoy apto para estar preso”.

Consultamos al reverendo Brenes y él nos dijo que en el caso de Roger lo que hace falta para obtener su libertad es un fiador, porque se está tratando de obtener una libertad condicional. “No se trata de dinero, lo que se pide es que un familiar se haga presente y se responsabilice por él”, dijo. Además, nos dijo que ya el caso estaba en manos de la juez ejecutora, Rosario Gaitán.

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