Guerra al gusano telarañero
Amparo Aguilera
SOLENTINAME, RÍO SAN JUAN.- Desde hace un año y dos meses, 135 árboles de aguacate de la Isla San Fernando, ubicada en el Archipiélago de Solentiname, intentan deshacerse de las plagas como el gusano telarañero (Amorbia essigana Busck), a punta de tratamientos orgánicos.
Pero los resultados aún no son tan significativos. Al menos en el telarañero. Aunque a juicio de Donald López, responsable de la validación de dicho tratamiento que ejecuta la Asociación de Cooperación Rural en África y América Latina (ACRA), esto se debe al clima de la zona, donde las lluvias abundan.
Según explica, al esparcir las plantaciones con los tratamientos, éstos caen y no penetran en las hojas , porque la presión del agua de lluvia es más fuerte y los esfuma.
“Sin embargo prevemos que en lo que resta del año, vamos a eliminar la plaga, que se manifiesta entre agosto y septiembre, porque ya estamos incrementando las dosis (de la medicina orgánica-biológica) de 2.5 gramos por litros a cinco gramos por litro, en las plantaciones durante todo el año”, sostiene.
El gusano telarañero es la plaga que más afecta a las aguacateras del archipiélago, famosas por sus diez variedades y gran tamaño. Según López, este animalito tiene la costumbre de desfoliar los brotes terminales de las ramas, pegándose en grupos de cuatro a cinco hojas, reduciendo con ello las áreas de producción de clorofila, lo que merma la producción de frutos conllevando a pérdidas económicas de un cinco a seis por ciento.
Además daña la cáscara de los frutos desmeritando su valor comercial, cuyo valor máximo es de ocho córdobas por fruto. Por eso el apuro por “arrinconarlo” con tratamientos como el nim, y hongos como Beuveria bassiana y Bacillus thurigiensis, que aparte de atacarlo, extiende su potencia a otras plagas como el ácaro, según los resultados preliminares de la validación.
ES POTENTE
“Hemos observado que las aguacateras con manejo orgánico no tienen problemas con el ácaro, que es un gusano microscópico que daña el as de las hojas y en floración afecta los botones de las aguacateras. Lo que conlleva a que no haya fructificación”, apunta el investigador.
Contrario a lo que ocurre, en las parcelas manejadas con Cipermitrina, uno de los químicos más usados por los agricultores de Solentiname, que aunque elimina al gusano telarañero propicia al ácaro.
“Por ejemplo en nuestra parcela testigo (tratada con Cipermitrina), hemos visto que la población del ácaro habita las plantaciones en un 95 por ciento. A diferencia de lo que pasa en la manejada orgánicamente, donde sólo hay presencia de un cinco por ciento”, explica.
Otro de los resultados del proyecto, es la limpieza “efectiva” de malezas y los comejenes y las enfermedades fungosas, como el chancro, que daña la base del árbol, las cuales han sido eliminadas con los mismos hongos orgánicos.
Así como las fertilizaciones de completo (compuesto por nitrógeno) “que están contribuyendo a árboles cada vez más sanos”, indica López, dejando entrever que todo ha sido aprovechado en la validación que inclusive se propone dejar capacitados y organizados a los agricultores.
“Esta es nuestra meta adicional, que estaremos materializando a más tardar en diciembre de este año, fecha de conclusión de la validación”, puntualizó, argumentando que para entonces el gusano telarañero estará noqueado.
AGRICULTORES SATISFECHOS
Los agricultores de Solentiname coinciden en que el estudio del gusano telarañero al menos está reduciendo sus costos hasta en un 40 por ciento. Ariel de Jesús Rosales y Rodolfo Obando, por ejemplo, concuerdan el que ya no gastan en limpiezas, cuyo costo anual es de 4,680 córdobas por manzana, ni en descomejenadas que cada 15 días les originaban un gasto de 150 córdobas, ya que la validación las asume.
Aparte de eso, comentan que han aprendido “más cosas”. “Los técnicos nos están enseñando cómo manejar orgánicamente las plantaciones y ya no andamos preguntándole a nadie cómo hacer para mantenerla sana”, dice Obando.
Aunque Rosales comenta que los tratamientos no han sido efectivos con el gusano telarañero. “Ellos (los investigadores) dicen que van a traer a un hindú (Falguni Guharay) que tanteará eliminarlo con una avispa, entonces parece que todo está bajo control”, apuntó.
La validación del manejo orgánico para eliminar al gusano telarañero en el Archipiélago de Solentiname, tiene un costo de 80,000 dólares. De los cuales 48,000 dólares son auspiciados por el Fondo de Apoyo a la Investigación Tecnológica Agropecuaria de Nicaragua (FAITAN). Además cuenta con el apoyo del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE).
LA PRODUCCIÓN
40 por ciento de la producción nacional de aguacates procede de Solentiname.
96 por ciento, de lo que se produce en el archipiélago se comercializa en San Carlos entre seis y ocho córdobas, según la época.
4 por ciento, en cambio, se comercializa en Costa Rica con 0.50 y un córdoba más, respecto al precio del fruto a nivel local.
LA TELARAÑA
El gusano telarañero (Amorbia essigana busck) se conoce como tal porque en su estado larvario produce una telaraña que queda como péndulo en las plantaciones. De manera que si se toca cae al suelo guindado. De allí su nombre.

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