Corre la sangre entre vecinos
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Trifulca dejó una persona muerta y un herido |
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Walter Mauricio Porras Vásquez (q.e.p.d.) en una fotografía donde aparece junto a María Azucena Saballos Álvarez.
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Elízabeth Romero
“¡Ayudame Santos, ayudame Santos, que me siento mal!” Esto fue lo último que dijo Walter Mauricio Porras Vásquez, de 32 años, a José Santos Calero, entre los gritos y llantos desgarradores de los niños, que fueron testigos de cuando su vecino Luis Adolfo Méndez Ulloa, de 31 años, alias “Chimino”, le asestó dos estocadas que provocaron su muerte.
En estos incidentes violentos resultó herida la cónyuge de Porras, María Azucena Saballos, quien se encuentra internada en el Hospital Roberto Calderón, donde hasta el momento desconoce la muerte de su marido.
VIEJAS RENCILLAS
Los hechos ocurrieron a eso de las 6:50 p.m. del domingo, en la entrada de la casa donde habita Calero junto a Marlene Teresa Saballos Pérez, de 35 años, cuñada de Porras, ubicada en el barrio Campo Bruce.
Según la Policía Nacional, las causas del crimen, fueron viejas rencillas entre la familia de la víctima y la del hechor, apodados “Los Guataco”.
Junto al agresor se encontraba su madre Aura Estela Ulloa Álvarez y su hermano Francisco José Méndez Ulloa, de 30. Los tres fueron detenidos por la Policía.
Al tiempo que Méndez asestaba las cuchilladas a su víctima, la madre de éste, Aura Estela Ulloa Álvarez, acuchillaba a María Azucena Saballos Álvarez, de 32 años, quien recibió una estocada en el lado izquierdo del cuello, que la mantiene en estado delicado.
Gloria Hernández, jefa de Información y Análisis del Distrito Cuatro de la Policía, informó que la muerte fue el resultado de una trifulca provocada por los parientes de Méndez Ulloa, que son vecinos de sus víctimas.
Inicialmente el homicida cargó a pedradas la casa de Saballos Pérez, según denunció la afectada ante las autoridades del Distrito Cuatro de la Policía.
Saballos dijo que su cónyuge José Santos Calero, regresaba de la calle junto a Porras Vásquez y su familia; no les dio tiempo de abrir el portón cuando fueron alcanzados por Luis Adolfo Méndez Ulloa y sus parientes que cuchillo en mano estaban dispuestos a agredirlos.
“Te voy a matar”, recordó Calero que le escuchó decir a Méndez Ulloa. Pero según dijo, minimizó las amenazas y le respondió: “A quién vas a matar vos, son patadas de ahogado las que decís, pero le doy la espalda, cuando le doy la espalda él se le lanza a mi cuñado, y ella a mi cuñada”.
Una de las estocadas propinadas por “Chimino” a su víctima le perforó el pulmón derecho y una segunda la recibió en el rostro.

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