MARTES 9 DE MARZO DEL 2004 / EDICION No. 23386 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Suicidio: el camino equivocado

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. Familiares de quien intentó o se quitó la vida y funcionarios de Salud de Chinandega, coinciden en que “si hay fiebre es un signo de un cuerpo enfermo, un intento de suicidio es una manifestación de una familia dañada”. El delegado del Silais indica que hay dos estrategias para prevenir el suicidio: una es la atención al núcleo familiar y la segunda al ciclo social en que se desenvuelve el paciente.

 

Carol Munguía
CORRESPONSAL/CHINANDEGA

El deseo de ver triunfar al resto de sus cinco hijos recuperó a Petrona Flores de Cuevas, del dolor que le causó el suicidio de su hija de 14 años de edad, hace ya 11 años.

“Es un dolor devastador, algo que nunca cesa, pero se puede superar”, dijo golpeada por el recuerdo de una muerte inesperada, ocurrida precisamente el 14 de febrero, mes del amor y la amistad.

La vida de doña “Tona”, conocida así en El Viejo, jurisdicción de Chinandega, por su pregón diario en la venta de sus ricos chorizos de cerdo, fue un infierno en sus primeros años. “Todos estuvimos en tratamiento, no había consuelo ante esa pérdida, pero el Creador, poco a poco, nos ha devuelto la alegría y la esperanza”, refiere la humilde mujer.

Así retrata doña “Tona”, su tragedia, en la que sobresalen los triunfos también de sus hijos sobrevivientes. El mayor graduado en licenciatura en Computación, el segundo en la carrera de Desarrollo Agropecuario, un tercero que abraza la licenciatura en Química, un bachiller y otro más cursando el quinto año de bachillerato.

ESFUERZO FAMILIAR

“Gracias al esfuerzo de sus padres vamos a lograr coronar a todos, poco a poco”, señala esperanzada esta mujer que asegura aprendió nuevamente a sonreír y a recomendar a los padres que hay que comunicarse con sus hijos y darles todo el amor que sus corazones sienten para ellos”, confiesa.

Tanto ella como el resto del núcleo familiar pusieron de su parte para salir adelante, “fue duro pero lo estamos logrando”, expresó anonadada ante el recuerdo de su desaparecida hijita.

Contrario al caso de A.E.C.F., de 14 años, víctima de ingesta de las denominadas “pastillas del amor”, muchos de esos jóvenes llegan al hospital arrepentidos de su apresurada acción y exteriorizando la causa de sus tempranos desencantos, pero otros reafirman su convicción de haber tomado la mejor solución a los problemas que le aquejan. En cualquiera de los casos, dejan a una familia destrozada de por vida, de la que tardan muchos años en recobrar fuerzas, autoestima y aliento.

El suicidio en Chinandega, es la prioridad número uno en el área de Salud Mental y ocupa el sexto lugar en la escala de problemas de la salud en el departamento.

Las estadísticas indican que las mujeres son las que más intentan quitarse la vida, pero son los hombres que consuman su deseo.

La doctora Maritza Sampson, siquiatra y directora del área de Salud Mental del departamento, se manifestó muy cautelosa sobre el tema, precisando que en el año 2002 se registraron 130 intentos de suicidios y el año pasado se elevó a 140. De éstos, 85 son adolescentes del sexo femenino, comprendidos entre las edades de 15 y 20 años, mientras que 55 son hombres, entre los 21 y los 30 años.

“Es un problema multicausal. Todos los departamentos reportan casos”, ahondó la especialista, al considerar que “hay que tener conciencia de los conflictos que viven nuestros hijos o de nuestros propios conflictos que dañan colectivamente a los menores, con cargas emocionales que ellos no encuentran respuesta”, estimó.

Sampson informó que los datos de los suicidios consumados revelan que se quitaron la vida 31 en el 2002 y 43 en el 2003, predominando en este departamento el uso de rodenticidas.

Chinandega no tiene presupuesto para atender estos problemas. Solamente el 1.6 por ciento del presupuesto del Sistema Integral de Atención a la Salud (Silais), está dirigido para pago de dos siquiatras y dos sicólogos en el departamento compuesto por 13 municipios, en su mayoría, alejados de la cabecera departamental.

La última década nos revela que el departamento tiene una tendencia suicida y que va en ascenso, reconoce un tanto impotente el doctor Carlos Alonso, delegado del Silais de Chinandega.

Reconoció que aunque se cuente con un Centro de Atención Sico-social para el manejo de los pacientes en riesgo, hay municipios donde con focos de tendencia suicida como Puerto Morazán, El Viejo, Chinandega y Somotillo.

Indicó que hay dos estrategias para prevenir esta situación: una es la atención al núcleo familiar y la segunda al ciclo social en que se desenvuelve el paciente.

A su juicio, una Rehabilitación Basada en la Comunidad (RBC) sería una gran oportunidad, y no ver solamente a los minusválidos como los únicos discapacitados, cuando los problemas de Salud Mental también son parte de este abanico de impedimentos.

“Para nosotros un paciente suicida es alguien que ya tiene un daño y debemos tratarlos bajo esta estrategia”, dijo el doctor Alonso, quien se apoya en un Consejo Departamental de Salud para que ayude a la promoción y capacitación del personal médico, a fin de detectar los signos de alarma, al magisterio para identificar al estudiante en riesgo y encontrar sensibilidad de los actores sociales de la sociedad”, apuntó.

SOBRE EL PACIENTE SUICIDA

En Chinandega, existe un proceso de capacitación al personal de choque, que es el grupo de enfermeras y médicos que tienen el primer contacto con el paciente suicida para abordar su caso.

Sin embargo, mucho se insiste en las capacitaciones médicas, pues hay un abanico de manifestaciones somáticas (enfermedades que se agravan con el estrés), que son marcadores de esta tendencia que estamos luchando por reducir, dijo el doctor Alonso.

La lucha frontal se libra en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), cuando se trata de suicidio u otra enfermedad grave.

La doctora Cecilia Moreno, responsable de UCI, reveló cómo llegan los pacientes, dependiendo de la severidad del tóxico.

“Un paciente con fosfina amerita ventilador y su vida corre riesgo”, sostiene Moreno, al considerar que la dosis es letal para un adulto de 70 kilos de peso, pero en Chinandega es recurrente entre las edades de 15 a 20 años, según las estadísticas registradas.

“En el 2001, los paciente ingresados en UCI por ingerir fosfina fueron 33, 17 de ellos murieron”, dijo mientras explicó que no se trata de no se poder manejar este cuadro clínico, sino que el tiempo de la ingesta es determinante como también la dosis.

“El personal es altamente sensible a los casos, independientemente de la frecuencia con que ocurran, nosotros damos, además del tratamiento médico, un apoyo emocional al paciente”, indicó la especialista.

Según Moreno, no cuentan con un estudio del costo del manejo de este paciente para la sala, pero considera que es alto por el empleo de oxígeno en por los menos 72 horas de la intervención en la crisis.

La variable de la ubicación geográfica de nuestros municipios, es un factor importante a la hora de intervenir en un caso, añadió el doctor Horacio Pichardo, internista del Hospital España. Este médico considera que la distancia existente entre los pueblos y los centros hospitalarios, es un precioso tiempo que se pierde.

“Lo primero que se recomienda en estos casos es la utilidad del lavado gástrico (de estómago), dice el galeno, al afirmar que entre dos o tres horas después de la ingesta, es que se logra la mayor parte de la absorción”, explicó.

MALDITAS PASTILLAS

Una de las medidas que propone el Silais, es la desaparición de los métodos ilegales, como son la comercialización de la fosfina, la cual entra en forma ilegal por la frontera norte y constituye una amenaza letal.

En coordinación con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mag-For) se ejecutaron operativos en los mercados para incautar las pastillas que entran por contrabando de Honduras.

“Quisiera que las instituciones vieran con prioridad la regulación de estas pastillas porque veo como indiferencia de estas instituciones ante la pérdida de tantas personas, producto del estrago de la fosfina”, expresó el doctor Carlos Alonso.

La fosfina que se comercializa en Chinandega se vende en tubos, cuya concentración es de 1.5, 3 y hasta 5 gramos que son letales a cualquier humano, contrario a la que se comercializa en Managua que es de 0.5 y 1 gramo, lo que pudiera conducir a entender el por qué ha aumentado la mortalidad por suicido en Chinandega.

ESTADÍSTICAS NACIONALES

El doctor Carlos Fletes, responsable de Salud Mental del Minsa, aseguró que Managua ocupa el primer lugar en suicidios, y Matagalpa superó a Chinandega, correspondiendo un cuarto lugar a León, según las estadísticas nacionales. Precisó que el 50 por ciento de suicidas son menores de 25 años y un 30 por ciento menores de 15 años.

SUICIDIOS EN CHINANDEGA

130 intentos de suicidios se registraron en el 2002.

140 ocurrieron en el 2003.

85 son adolescentes del sexo femenino, de 15 a 20 años.

55 son hombres, entre los 21 y los 30 años.

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