Relaciones laborales ¡al 100!
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Modelos: María José Barrantes. Agencia: Silhuetas |
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Adelayde Rivas Sotelo
Chismes, conflictos, desmotivación, preferencias personales, entre otros, son los factores que influyen para que un equipo de trabajo falle en su misión. Descubra cómo superar problemas como ésos y llevar al éxito a su empresa.
Las condiciones estaban dadas para ambos bandos. La enemistad entre los empleados del departamento de contabilidad y los de finanzas llegaban a su punto máximo. Un mes más y comenzarían a rodar cabezas.
Rumores se escuchaban en los pasillos. Uno de los chismes más candentes fue involucrar sentimentalmente al gerente general con su asistente. Los ánimos se caldeaban, la oficina se había convertido en una clásica novela mexicana llena de intrigas y venganzas.
Hoy en día muchos centros de trabajo sufren de un mal en común llamado incomunicación. Este problema origina como consecuencias graves: chismes, distracción en las labores y desmotivación.
Bayardo Baughan, capacitador del programa de fortalecimiento empresarial Compu Go!, puntualiza que en una empresa donde se reúne un conglomerado de personas, muchas veces se nos olvida que cada individuo tiene distintas formas de pensar y de actuar.
Algunos de los miembros del equipo de trabajo son más diestros que otros y hay quienes son más tolerantes. El éxito radica en buscar un equilibrio entre los miembros y concentrar sus energías en la búsqueda de soluciones.
“Las personas deben comprender que entrar a una empresa indica darle vida a un nuevo ser. Un equipo de trabajo debe verse como un todo. Cada miembro cumple una función y esa función es importante para que el proceso productivo de la empresa tenga éxito”, afirma Baughan.
Por su parte José Ángel Leyton, facilitador, indica que el origen de los conflictos está directamente vinculado a la manera en que los jefes están interactuando con el personal.
“Todos los miembros del equipo son importantes. La fuerza que tiene cada miembro de la organización es indispensable, por ello las estructuras gerenciales fueron creadas precisamente por esa razón, porque todas se complementan”, dice.
Para fortalecer el trabajo en equipo se debe incentivar la motivación. Ésta consiste en apreciar o valorar el trabajo de cada persona. Todos en la organización quieren tener éxito, nadie llega a una empresa a hacer las cosas mal, el ser humano no se regocija con hacer las cosas mal, enfatiza.
IGUAL QUE LAS COMPUTADORAS
Los equipos de trabajo necesitan espacios para revitalizarse, reflexionar y comunicarse. Deben poder compartir cómo se están sintiendo, qué les está pasando, qué piensan de la vida en la oficina, en otras palabras hablar de cosas que durante la jornada laboral no podrían hablar.
“Así como los equipos de computadoras necesitan mantenimiento, asimismo las personas necesitan de atención. Evaluarse en grupo con el ánimo de fortalecer la comunicación, dialogar sobre los avances, metas y deseos de cada funcionario. Reconocer que el éxito de una empresa no es exclusivo de una sola persona, sino de todos los que hicieron posible llegar a la meta”, reafirma el capacitador empresarial.
Esto último es compartido por la licenciada Rosario Hernández, directora del Instituto de Gerencia y Liderazgo (IGL). “Cuando no hay una estrategia de desarrollo de los Recursos Humanos dentro de una organización, se obtiene como consecuencia un equipo fuera del contexto. Contrario a las empresas que sí realizan este tipo de inversión, están conscientes que se debe hacer un programa que lleve a la culminación los objetivos de la empresa”, dice.
ALGUNAS IDEAS
Potencialice las virtudes de su equipo de trabajo y descubra el éxito de su empresa.
Respeto por las diferencias: en las organizaciones las diferencias ayudan a enriquecer el pensamiento. Lo ideal es estar abiertos a nuevas formas de pensar.
Ser pro-activo: todos dentro del grupo de trabajo tienen que aportar. Cada miembro tiene que tomar iniciativa, ser dinámicos, empeñarse por lograr todos los objetivos y superar barreras no sólo personales, también grupales.
Miedo al cambio: las personas tienen miedo al cambio. El cambio es parte de la autoestima del individuo. Esos temores de baja autoestima hacen que la persona tome una actitud confrontativa y poco dispuesta. Aceptar los cambios y los nuevos retos, sentirnos seguros de lo que hacemos y decimos.
Prepararse como equipo: todos tienen que interactuar. Cada miembro del grupo de trabajo tiene que estar en el mismo contexto que están todos.
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