MARTES 9 DE MARZO DEL 2004 / EDICION No. 23386 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Anécdota

Reyes Gaitán Mercado

La Empresa Nacional de Luz y Fuerza comenzó en 1942 a cobrar la energía no registrada a los clientes que tenían líneas directas en sus servicios. En el barrio Sajonia de Managua había un taller de mecánica de un coronel GN, de apellido González. A este señor se le había instalado un medidor polifásico y su promedio mensual de pago era de cuatrocientos cincuenta córdobas mensuales, pero en los últimos meses su consumo había bajado a 140 córdobas.

Los inspectores de la empresa encontraron dos líneas directas de 220 voltios, dejaron una notificación para que el dueño del taller fuera a la empresa a solucionar su problema, pero como nadie asistió cortaron la energía al taller.

Al día siguiente, el coronel, respaldado por dos sargentos armados con ametralladoras, se presentó a las oficinas de la empresa y con voz altanera dijo: “¿Quién es el h... de p... que mandó a cortar la luz de mi taller?” Alguien dijo que el ingeniero René Reyes lo podía atender (Reyes era ahijado del general Somoza García, “Tacho viejo”, y lo había puesto de gerente comercial en la empresa, pero el insolente militar no conocía ese detalle)

El militar, al llegar a la oficina del gerente comercial dijo: “Le ordeno que mande a conectar la luz de mi taller ahora mismo, y si no acata mi orden mañana a esta hora otra persona estará ocupando su cargo. Mire mis recibos: todos están pagados, estoy al día”.

El ingeniero, con mucha calma contestó: “El promedio mensual de su consumo es de cuatrocientos cincuenta córdobas, pero en los últimos meses sus recibos están saliendo de 140 córdobas porque en su taller conectaron dos líneas directas de 220 voltios, y eso es delito. Para que le re-conectemos la luz usted tendrá que pagar 3,770 córdobas: 1,860 reajuste por seis meses; 1,860 por multa; y 50 por reconexión.

Cuando el furioso militar estalló en palabrotas, el ingeniero dijo a su helada y temblorosa secretaria: “Comuníquenme con mi padrino, el general Anastasio Somoza García; ahora va a saber este sucio y vulgar guardia con quién está tratando”. El uniformado al escuchar la reacción desafiante del ingeniero, dijo: “Por favor no moleste al general. Ahora mismo volveré a pagar todo”.

En aquel tiempo, a las personas que conectaban en directo sus aparatos de soldar, abrillantadores de pisos, etc., la empresa les retenía sus artefactos hasta que pagaran una gran multa. Asímismo debería hacer ahora Unión Fenosa.
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