Marzo es un mes para pensar en las mujeres
Electra Lagos electra.lagos@usa.net
Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, celebramos todo lo que las mujeres aportan al mundo. Es para mí un placer escribir sobre la mujer y más aun tener la oportunidad de recordarles que en el mundo y particularmente en nuestro país hay mujeres extraordinarias en todos los niveles sociales: ministras, dirigentes comunitarias, amas de casa, madres que en circunstancias extremadamente difíciles se han unido para defender el bienestar de sus hijos. Una mujer pobre de un barrio de Managua me describió hace algunos años con sencillas palabras el espíritu que la anima a decir: “Cuando era niña me dijeron que las mujeres somos como flores, pero en realidad somos como montañas. Nada nos detiene cuando queremos sacar a nuestros hijos adelante”.
Sé que todavía hay muchos hombres e incluso mujeres que se preguntan por qué necesitan fechas especiales para pensar en las mujeres. Y a estas personas vale la pena recordarles que en muchas partes del mundo, las mujeres siguen siendo víctimas de la discriminación. En algunos lugares no pueden votar, poseer tierras o tomar decisiones fundamentales para sus vidas. El 60 por ciento de los pobres del mundo son mujeres; 500 mil mujeres mueren al año por complicaciones en el embarazo; las mujeres representan dos tercios de los adultos analfabetas del mundo.
En países como Nicaragua, son las mujeres las que reciben la carga más pesada por el hecho de tener que buscar la sobrevivencia de la familia, el cuidado de enfermos y ancianos, y en muchos casos, se añade a esta situación, la ausencia de un marido, ya sea por deserción o emigración.
Una cuarta parte de familias en el mundo, está encabezada por mujeres. De los mil millones de pobres que existen en el mundo el 60 por ciento está constituido por mujeres. En las últimas dos décadas se ha incrementado –50 por ciento– el número de mujeres del campo que viven en absoluta pobreza.
De acuerdo a estudios realizados por el BID en varios países de la región, la violencia ejercida contra las mujeres en el ámbito familiar, conduce a una caída en la calidad de vida, a un aumento en las tasas de mortalidad y a una mayor inestabilidad laboral. (Inter Press Service, 1997).
Al menos una mujer de cada tres ha sido apaleada, u obligada a tener relaciones sexuales bajo coacción, o maltratada de otra manera a lo largo de su vida. Con gran frecuencia, quien perpetra esos ataques es un miembro de su propia familia. Cada año 2.3 millones de mujeres corren riesgo de mutilación genital. Según se estima, hay en todo el mundo 130 millones de mujeres que han sido sometidas a alguna forma de mutilación genital. En un 80 por ciento de todos los casos se practica la excisión del clítoris y los labios menores; en un 15 por ciento se practica una infibulación, la forma más extrema de mutilación. (Fuente: http://serpiente.dgsca.unam.mx/cinu/mujer/m19.htm ).
El Día Internacional de la Mujer se celebra desde hace más de ocho décadas. Mujeres y hombres que trabajan por las causas de las mujeres, conmemoran en todo el mundo los esfuerzos que éstas han realizado por alcanzar la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.
Más allá de fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, las mujeres de los cinco continentes organizan diversos eventos para festejar este día y hacer conciencia de que no sólo la mitad de las obligaciones, sino también de los derechos, nos corresponden.
Todo lo anterior es sólo una muestra de eventos que mantienen viva la memoria de las obreras textiles que, el 8 de marzo de 1857 reclamaron, en las calles de Nueva York, mejores condiciones de trabajo, un salario justo y el derecho al sufragio. Hoy las mujeres renuevan su voluntad de existir como ciudadanas, su profundo rechazo a la violencia y las guerras, su infatigable anhelo de justicia, de equidad y de no discriminación.
No lo olvides. No es necesario que digamos “felicidades” eso no cambia nada, basta que al menos hoy, mañana y más tarde, hombres y mujeres podamos hacer conciencia en que momento nos hemos convertido también en discriminadores de la mujer y con este descubrimiento comencemos a cambiar.
La autora es relacionista internacional y docente.

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