Mujer
Doctor Vicente Maltez Montiel
Con motivo del Día Internacional de la Mujer se hace necesario puntualizar que los problemas de salud de las féminas no sólo son de tipo materno-infantiles y propios de este sexo. En la actualidad se asumen definiciones más amplias que superan lo reproductivo y la fecundidad.
También nos debe preocupar como componentes fundamentales de una mujer sana, la indispensable salud física, bienestar emocional y calidad de vida global.
Junto con las celebraciones deben ir las preocupaciones. Las acciones prácticas para superar el sufrimiento de las mujeres de Nicaragua y el mundo que en sociedades pobres como la nuestra tiene su origen en las desigualdades y la baja condición social.
Destaco la alta carga de trabajo de la mujer y en muchos casos la doble jornada que cumple trabajando en la calle y en la casa. El infierno laboral de las maquilas es sinónimo de la explotación despiadada que Su Santidad el Papa ha criticado.
La violencia sexual, reproductiva y de otras formas refleja la enorme distancia laboral qué cubrir para alcanzar una vida verdaderamente civilizada.
La discriminación impide el acceso a las oportunidades tan escasas de valiosos recursos como la educación, el empleo, el acceso al crédito, a vivienda, los cargos de elección popular y los beneficios del desarrollo económico.
La mitad de la humanidad que somos los hombres estamos obligados a transformar favorablemente las deplorables condiciones de salud mental de la mujer. Los expertos proponen que hay que atacar las fuentes del sufrimiento femenino al tiempo que proveer servicios para tratar las consecuencias negativas de la desigualdad entre los géneros.
En la Conferencia Internacional de la Salud de la Mujer realizada en 1991 se aprobaron las siguientes recomendaciones:
a) Definir un punto de partida para alcanzar niveles óptimos de salud y bienestar de la mujer.
b) Vigilancia del impacto de los programas de ajuste estructural en el bienestar de las mujeres y establecer programas que mitiguen sus efectos.
c) Cumplir o promulgar leyes a favor de la mujer.
d) Empleo equitativo y desarrollo económico.
e) Expansión de las oportunidades educativas ofrecidas a mujeres y niños.
Que no quede la menor duda que los médicos somos agentes de cambio y estamos comprometidos con el progreso de la mujer, que es felicidad y alegría de todos.
Profesor y especialista en Medicina Interna.

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