Lo ataron para matarlo
Luis Alemán Saballos
Vendado, amordazado, con las manos atadas y los pies amarrados a un catre, fue descubierto el cadáver de una persona que según agentes de investigaciones de la Policía Nacional, presentaba una rigidez de aproximadamente 12 horas.
El descubrimiento del cadáver fue hecho por un niño de nueve años, cerca de las 9:00 a.m., de ayer viernes, en una vivienda en construcción ubicada en la comarca Nejapa Sur, del kilómetro 11 y medio de la Carretera Vieja a León, 800 metros hacia el sur y 100 metros hacia abajo.
La persona muerta fue identificada como Luis Manuel Mayorga Sarria, quien tenía un mes de laborar como vigilante de la señora Auxiliadora Leal, dueña de la vivienda en construcción.
El cadáver de Mayorga Sarria estaba dentro de un cuartito construido con zinc, en cuyo interior los albañiles guardaban las herramientas y materiales de construcción.
En un catre pequeño yacía el cadáver con sus ojos vendados, un trapo amordazando su boca, sus manos amarradas hacia atrás con un mecate de nylon, sus pies también estaban atados con un mecate amarillo del mismo material y amarrados al catre.
SIGNOS DE FORCEJEO
Aunque los vecinos declararon que escucharon disparos esporádicos en la madrugada, en el lugar no había evidencias de disparos. En la escena del crimen había un asiento tirado en el suelo, lo mismo que una billetera sin dinero, pero con documentos de identificación del ahora occiso, lo que hace indicar que Mayorga Sarria pudo forcejear con el o los atacantes.
“A simple vista no se observan heridas de arma de fuego ni lesiones”, declaró el inspector Francisco Paguaga, segundo jefe de Auxilio Judicial del Distrito Tres de Policía, bajo cuya responsabilidad está la investigación de ese homicidio.
Sin embargo, cuando el cadáver fue movido por funcionarios del Instituto de Medicina Legal, se pudo confirmar que de su boca manaba sangre, la que manchó una almohada y parte de la sábana con la que al parecer, lo amordazaron.
HIPÓTESIS
Según el inspector policial Francisco Paguaga, existen dos hipótesis sobre la muerte de Mayorga Sarria. La primera es que podría tratarse de un robo con fuerza seguido de homicidio. “Alguien se metió a robar y lo mató”, pero aclaró que no se puede determinar si hubo robo, debido a que el dueño de la propiedad no se había presentado para declarar si hacía falta algo dentro de la caseta.
La otra hipótesis es que lo llegaron a matar por un problema pasional. Este criterio está sustentado en la presencia de una joven que había llegado varias veces, “supuestamente para lavar o planchar ropa al joven”, dijo Paguaga.
AMARRADO
“El muerto estaba atado de pies y manos, yo llegue a verlo”, declaró el niño Cristian Téllez, quien vive en una casa ubicada a unos 100 metros del lugar del crimen y quien tenía como costumbre llegar a ayudar a regar una plantas ornamentales.

|