Russell Crowe maestro y capitán
Fabián W. Waintal
A punto de cumplir los 40, Russell Crowe entra en una nueva etapa de su vida, rodeado por el aura del hombre casado y una reciente paternidad que intenta disfrutar a pleno, lejos de los flashes y las fiestas de Hollywood.
Es por eso que sigue viviendo en el único rincón del mundo que lo aleja de la fama, en un enorme rancho de 560 acres, al norte de Sydney (Australia) “Todavía sufro el jet lag porque acabo de llegar en avión. Pero seguiré sufriendo, porque tengo demasiadas cosas que hacer”. Se le ve exaltado y ni siquiera se afeitó, pero sigue siendo el mismo Russell. El héroe de Gladiator, el genio de Mente brillante y el ídolo de Master and commander.
Para ser honestos, Russell Crowe no es bastante simpático personalmente, pero la seriedad que refleja en las respuestas es la misma que impone en su estilo de trabajo. Y la pasión con que detalla sus experiencias refleja el mismo entusiasmo que también aplica en una filmación.
Igual, parece haber cambiado desde que se convirtió en padre. Ya no esconde ciertos temas y hasta se atreve a hablar públicamente de Danielle Spencer y su casamiento. “Todo fue fantástico”, adelanta.
Juntos comparten el mismo día de cumpleaños (7 de abril), aunque se llevan un año de diferencia. Para quienes tienen buena memoria, habían trabajado en la película The crossing (1989) y es ahí donde se conocieron. Pero la decisión de casarse llegó recién después de romper aquel famoso romance con Meg Ryan.
Hoy, resplandece en Russell Crowe el orgullo de ser papá, desde que el 21 de diciembre nació con un poco más de seis libras, su hijo Charles Spencer Crowe, la gran prioridad en su agenda.
—¿Le molesta cuando publicamos que es demasiado serio o tiene mal humor?
—Sí, porque es la forma en que los medios me presentan al público. Y sé que mi esposa se fija también porque ella conoce muy bien la ficción que se publica en un diario y lo que es verdad. Pero igual terminé dejando de prestarle atención a lo que publican sobre mí. En cierto momento me suben a las nubes y en otros me patean el trasero.
—¿Hay un Russell Crowe diferente, desde que nació su hijo?
—Seguro que mi vida cambió desde que me convertí en padre, pero tampoco me precipito a ver los cambios que me deparan. Simplemente trato de disfrutar el momento y ver cómo se desarrollan los hechos.
—¿Y la boda con Danielle Spencer? ¿Cuál es el momento más especial que recuerda?
—Todo fue muy especial, especialmente el hecho de haber reunido a toda la familia en apenas cuatro días. No fue una simple fiesta que siguió a la ceremonia de la boda.
—¿Hubo mucha preparación para semejante superproducción como la película Master and commander?
—Investigué bastante y desde el principio nos habíamos propuesto una agenda de trabajo muy estricta. Yo no quería que cierta gente trabajara dos días y se tomaran otros tres días libres. Así que fue como embarcarse en la Marina del Ejército. A todos se les dio tres juegos de vestuario y entrenamos como si fuéramos a pelear de verdad. Teníamos que saber disparar, había que entender la historia de aquella época.
—¿De verdad deja el ego a un lado para tratar con otros actores de rango menor?
—Seguro. Y en esta película tengo un ejemplo clarísimo. Había un actorcito, Jack Randall, que estuvo a punto de volverse a Inglaterra, porque el hermano empezaba los estudios y no tenía otro familiar que pudiera quedarse con él en el lugar de la filmación. Estuvieron a punto de contratarle un chaperón profesional, pero yo no quise que el resto siguiera el ejemplo, llenando de familiares el estudio. Así que firmamos todos los papeles necesarios y el chico quedó a mi cargo, viviendo en el mismo edificio. Lo llevaba a trabajar todos los días y hasta cenábamos juntos.
—¿Y el violín? ¿Toca de verdad o es otro efecto especial?
—Tocando el violín soy maravilloso (se ríe). Hice lo imposible por prepararme, pensando en darle al menos un sonido armónico, en vez de fingirlo. Básicamente no pretendo demostrar que soy un violinista, pero cualquiera que sepa música o tenga experiencia con el instrumento puede ver que los dedos y la forma que toco es real. Y para lograrlo, me preparé con tres profesores durante cinco meses antes de empezar a filmar. Fue un proceso muy largo.
—¿Para qué tanto sacrificio cuando pudo haber hecho mímica con el fondo de la música de un verdadero violinista?
—Hay actores lo suficientemente haraganes como para hacer algo así. Pero yo soy así. Si me das un guión, me vas a encontrar leyéndolo a primera hora del día.
—¿El título? ¿Por qué eligieron un nombre tan largo?
—No es el título que yo acepté. De hecho, yo me comprometí a hacer una película con el nombre The far side of the world, pero 20th Century Fox insistió tanto en ponerle Master and commander, que ahora quedó ese título larguísimo Master and commander the far side of the world.
SU ORIGEN
El marcado acento inglés tiene que ver con sus raíces. Nació en Nueva Zelanda, pero se crió en Australia, donde palpó desde muy chico el mundo del espectáculo, recorriendo los estudios donde sus padres trabajaban.
Poco a poco, le tomó gusto a la actuación, cuando salió de gira con el musical The rocky horror show; consiguiendo el primer papel protagónico a los 25 años.
En Hollywood lo conocieron por las películas Confidential y Virtuosity, pero Russell Crowe logró reconocimiento internacional cuando lo nominaron al Oscar por The insider. Claro que el título de superestrella lo recibió al ganarse el Oscar por el clásico Gladiator, multiplicando la fama en cifras millonarias. De los cinco millones de dólares que ganó por Gladiator pasó a cobrar $7,500,000 por Proof of life (sumando, sin cargo, el romance al lado de Meg Ryan). Con la otra nominación al Oscar por A beautifull mind duplicó a 15,000,000 y para Master and commander aumentó a 20,000,000 de dólares.

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