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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 6 DE MARZO DE 2004
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Patricia Belli y su arte exorcizando la violencia

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.Su trabajo plástico es una constante carga de emotividad, crítica a la nueva situación política, económica y social de la región herida y dominada por el gran capital. No obstante la mujer forma parte de ese mundo de cuestionamientos en que se encuentra

 

Arnulfo Agüero

La agresividad, libido, miedo y la compasión son parte de lo que ella denomina en sus conceptos las “Compulsiones humanas”. Las que investigadas son llevadas a sus obras y materializadas como reflejo de su síntesis teórica-visual que plantea que la libertad humana sobre la violencia puede ser alcanzada por medio del arte.

Investigándolas, nos dice Belli, se halló en las fronteras difusas y de oposiciones binarias: opresor y oprimido, placer y dolor, naturaleza y civilización... Y ha elegido esa frontera híbrida como su posición política. Esta apreciación se puede percibir en su amplia iconografía mixta donde se funde materia diversa y pensamiento crítico, lo que a la misma vez le ha permitido explorar y profundizar más en su mundo interior y entorno.

Sobre estas evidentes memorias individuales y colectivas, tanto Patricia Belli, como la costarricense Priscila Monge y la hondureña Johanna Montero, han dejado sus huellas en diferentes exposiciones de orden centroamericano. El tratar de descifrar sus propios enigmas es parte de las interrogaciones que plantean sus obras. En el caso de Priscila Monge sus obras disertan sobre las lecturas de conceptos del desencanto social y soluciones formales, que pasan por los recursos de la pintura y el dibujo, la fotografía y el vídeo, así como por la instalación. En tanto las obras de Patricia, la hemos seguido, y visto ese grito in vitro. Reclamo que viene desde su infancia, protestando contra todo germen de violencia. Sus imágenes heridas, eróticas e interrogadoras vacían esa crítica reflexiva.

Las convulsas guerras regionales, sus miserias y desolaciones, como elemento modelo de choques de culturas imperiales, también ha sido abordado por esta artista en la exposición Mesótica II, que se inauguró en la Casa de América de Madrid. De este espectro de violencia centroamericana, Virginia Pérez-Ratton apuntó que en esta expo los artistas hicieron uso de “fusiles, cerámica precolombina, maíz, metates, tejidos, fotografías, esculturas, óleos e instalaciones de audio para lanzar veinte propuestas distintas”.

Por lo general, las obras se presentaron despojadas de posturas cínicas, cargadas de emotividad, llenas de crítica a la nueva situación política, económica y social de la región herida y dominada por el gran capital. A la par de Belli, participaron el guatemalteco Moisés Barrios, el salvadoreño Rodolfo Molina, la hondureña Regina Aguilar, entre otros.

Recapitulo algunos exposiciones colectivas donde Patricia ha participado tratando de buscar ese hilo conductor de su vida, pensamiento y obra que nos conduzca al ente de su motor creador: violencia y libertad. Ella misma en uno de sus autoanálisis afirma que su primera fuente artística que recuerda profundamente es la literatura del realismo mágico: “Yo me capturé por los trabajos de García Márquez, Julio Cortázar, Vargas Llosa y Alejo Carpentier, entre las edades de once y dieciocho”. Como recordaremos los temas de estos actores están íntimamente ligados a los acontecimientos de violencia político-social de nuestras regiones de habla hispana, así como la urgente libertad social, que sigue postergada. “A los diecinueve, encontré en el trabajo de Borges, la calidad metafísica de su escritura”. Esto le dio a su vida otro sentido de estética. La violencia latente en una de su serie de obras de mapas viene en parte de estas lecturas.

Otro sector que merece atención es su vida misma, como fuente de su inspiración y crítica. Ella nos revela que su condición genética llamada alopecia (ausencia de cabello), fue dura cargarla desde su niñez. “Mi relación a mi cuerpo era uno de turbación y amargor. Esa circunstancia tenía un efecto traumático en mí, cuyo corolario me ha tomado un tiempo largo para procesar”. La culpa de las normas familiares y sexual. Los procesos del dolor, la transformación y la curación, también ha sido parte de sus trabajos exploratorios y experimentales, que dejan los hilos de su particular madeja de artista comprometida con la expresión y la libertad personal y social.

Según Patricia, el arte le ha ayudado a exorcizar sus estigmas. También ha explorado las actitudes alternativas en sus series: La ciencia natural, Los velos y cicatrices, Las perforaciones, Doméstico y Las muñecas de trapo. Todas estas muestras exploran estos ejes de violencia que tienen su retrato en lo sexual. Este péndulo ideológico determina su percepción filosófica de la vida y su actitud en el arte. Textiles, ropa ensamblada, cosida y zurcida, punciones con espinas sobre tela o cerámica, nos sugiere dolor, restauración y curación. Sus irónicos muñecos de circos sujetados con cuerdas y poleas son presentados como instrumentos del dominio. Sus videos reflejan los problemas de las identidades humanas y las transculturizaciones. También utiliza otros lenguajes como las instalaciones y la pintura simbólica para relatar su discurso ecléctico.

“Las enfermedades, violencia, perversión sexual y decaimiento han sido los problemas comunes en Nicaragua para los centenares de años, desde que España conquistó nuestras tribus indias por la espada y esclavizó a los sobrevivientes”, afirma la artista. Esta ola de violencia siguió con la independencia de España y después con las cinco décadas de dictadura somocista y posterior violencia doméstica e institucional. Esta constante es parte de su corolario ampliado que ella trata con metáforas, imágenes y espiritualidad. Este pensamiento visual y teórico, que forma parte de la solución de la crisis del arte nicaragüense, está siendo transmitido al formar hace más de tres años el Taller de Arte Joven, TAjo.

EDUCACIÓN, BECAS Y PREMIOS

Patricia Belli. Managua, 1964. Educación: Maestría en Escultura, Instituto de Arte de San Francisco, San Francisco, 2001. Licenciatura en Artes y Letras, Universidad Centroamericana, Managua, 1997. Licenciatura en Artes Visuales, Universidad Loyola del Sur, Nueva Orleáns, 1986.

Mención de Honor, III Bienal de Artes Visuales Ortiz-Gurdián, Fundación Ortiz-Gurdián, Managua, 2001. Beca Fulbright para estudios de maestría en el Instituto de Arte de San Francisco, 1999-2001. Beca Mundial Delta Kapa Gama, complemento financiero para beca Fulbright, 1999-2000. Primer Premio, II Bienal de Pintura Nicaragüense Ortiz-Gurdian Fundación Ortiz-Gurdián, Managua, 1999. Beca/pasantía de un año en Londres, Delfina Studios Trust, 1991-1992. Beca/pasantía de dos meses en Delft, Alcaldía de Delft, Holanda, 1991. Mención de Honor en Dibujo, X Certamen Nacional de Artes Plásticas, Managua, 1990. Gran Premio Rodrigo Peñalba, IX Certamen Nacional de Artes Plásticas, Managua, 1989. Mención Especial de Instalaciones, IX Certamen Nacional de Artes Plásticas, Managua, 1989. Premio Nacional de Dibujo, VIII Certamen Nacional de Artes Plásticas, Managua, 1988.  
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