Moravos eligen a superintendente
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Steadman Bent Omeir pasó a dirigir la iglesia costeña |
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La Catedral de la Iglesia
Morava de Nicaragua, ubicada en Bluefields, RAAS, es el símbolo que representa a los costeños.
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Sergio León C. CORRESPONSAL / BLUEFIELDS departamentos@laprensa.com.ni
El reverendo retirado Steadman Bent Omeir, de 71 años, fue elegido recientemente nuevo Superintendente de la Iglesia Morava de Nicaragua. El religioso fue distinguido como diácono, en el año 1962, y presbítero en 1969, por su entonces obispo Hedly Wilson.
Bent Omeir fue superintendente moravo en el período comprendido de 1977 a 1979. Concluido su mandato fue miembro en tres ocasiones de la Junta Provincial Morava (ente que decide los destinos moravos). Posteriormente se trasladó a Estados Unidos, lugar donde fue rector durante 15 años de las iglesias moravas de West Palm Beach, Florida, Washington DC, y New York, de Estados Unidos.
Estando en Washington, Steadman Bent fue llamado por el entonces Superintendente de la Iglesia Morava, Ofreciano Julias, para administrar y construir cinco iglesias moravas que habían sido derribadas por el huracán Juana en 1988, entre ellas la Catedral de Bluefields, iglesias de El Bluff, Rama Cay, Kukra Hill y Corn Island, obligándolo a regresar a su terruño.
NO HUBO CONSENSO
En la historia de la Iglesia Morava en Nicaragua, solamente dos ciudadanos costeños han ostentado dos veces el cargo de superintendente, ellos son los reverendos Andy Shogreen y Fernando Colomer (miskitos). Hoy en día Bent Omeir se convierte en el tercero, y de la etnia creole, en merecer dos veces el privilegiado cargo.
En la elección de Bent, como superintendente moravo, no todo fue color de rosa, ya que la gran asamblea propuesta para elegirlo, tuvo que atravesar por doce rondas para encontrar consenso, y al no encontrarlo tuvieron que someter los nombres de los candidatos en un cajón para que un obispo sacara el nombre del ganador.
LA PRENSA abordó al nuevo superintendente moravo, reverendo Steadman Bent Omeir.
—¿Cómo se siente al ser electo nuevamente superintendente de la Iglesia Morava?
—Es para mí algo de suma importancia porque sirviendo la primera vez en los setenta, nunca imaginaba que llegaría la segunda oportunidad para dirigir el camino de nuestra Iglesia Morava de Nicaragua. A mi parecer, Dios tiene su plan. Yo debo seguir su santa voluntad. Como fui escogido, me siento complacido y con un gran compromiso porque nuestra Iglesia está atravesando duros problemas. Sé que con los cinco miembros de la Junta Provincial saldremos adelante.
—¿Tengo entendido que su elección fue muy complicada, tuvieron que introducir los nombres de los candidatos a una caja porque no se ponían de acuerdo?
—No sé qué ocurrió. Hermano, la Iglesia Morava tiene varias etnias. Los miskitos están en la mayoría. Después se ubican los sumos, mayagnas, le siguen los creoles. Yo diría que los miskitos representan el 65 por ciento de la membresía de la Iglesia. Creo que ese fue un factor. Ellos sintieron que por ser el sector mayoritario, deberían tener a su representante. Tuvimos que pasar por 12 rondas, y los miskitos vieron que la elección no llegaba a ningún fin placentero, entonces nuestros tres obispos: William Webster, John Wilson y el obispo Oliver Hodgson, se apartaron de la asamblea de sínodos para hablar y pensar cuál debería de ser el camino a seguir. Cuando regresaron a la asamblea, decidieron echar los nombres de los candidatos a una caja para después sacar el nombre de la persona que tenía que dirigir los destinos de la Iglesia. Así fue que salió mi nombre.
—¿Quiénes eran los nombres de los otros candidatos?
—Al inicio éramos 10, y después quedamos dos. Gonzalo Páiz, y yo.
—¿Cuál es la forma de votación para elegir al superintendente moravo de Nicaragua?
—Se debe tener el 66 por ciento de los votantes. Habían 280 personas con voz y voto, que representan toda Nicaragua. Si existe el 66 por ciento no se puede hacer la elección. Tenemos que superar estos problemas de visión.
—¿No hay equidad?
—No.
—¿Cómo se resuelve eso?
—Orando.
—¿Cuáles son los planes que usted tiene para la Iglesia Morava en los próximos tres años?
—Voy a velar porque tengamos paz, armonía y para que cada etnia se sienta como parte de la Iglesia Morava para que tengamos paz y unidad. También porque todos los bienes, ya sean material o espiritual que vengan desde afuera (exterior) distribuirlos equitativamente en los cinco distritos moravos, que son: el Occidente que es la más pequeña y que la componen Managua, Corinto, Puerto Sandino, Ciudad Sandino, Chontales, etc., el otro es el Distrito del Triángulo Minero, también el Río Coco que va de El Bocay hasta Cabo Gracias a Dios, el Distrito Central que es la más grande, que la componen Puerto Cabezas y Sady Bay, y por último el Distrito Sur, que es la RAAS.
LA IGLESIA MORAVA
Aproximadamente 194 congregaciones a nivel nacional, y más de 120 mil seguidores moravos de Nicaragua, cumplieron el pasado 1 de marzo sus 547 años de fundación (1457-2004), y el próximo 14 de marzo cumplirán 155 calendarios de estar presentes en lo que ellos denominan la provincia de Nicaragua (1849-2004).
Los moravos iniciaron sus labores evangelistas en la República de Checoslovaquia, Bosnia, y en la provincia de Moravia.
La Iglesia Morava es la primera protestante en el mundo, encabezada por el mártir Juan Hus, quien fue quemado vivo por los católicos, durante los tiempos de la santa inquisición. Muchos moravos tuvieron que abandonar sus tierras y familias para huir, porque eran perseguidos para ser asesinados por oponerse al catolicismo.
A diferencia de las iglesias Católica y Anglicana, los obispos moravos no tienen el poder de administración de sus recursos materiales y económicos ni de ordenar sacerdotes. Solamente actúan por decisión de la Junta Provincial.
El obispo moravo es solamente el guía espiritual, mientras que el superintendente es el administrador de los recursos materiales y económicos, guiados por una Junta Provincial que la componen cinco personas.
El obispo moravo es electo por toda la vida, por un sínodo extraordinario, mientras que el superintendente se elige por un período de tres años. El obispo también puede ser electo superintendente, aunque no hay antecedentes.

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