JUEVES 4 DE MARZO DEL 2004 / EDICION No. 23381 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




¿Campaña politiquera?

Carlos Escorcia Polanco

Difiero del análisis de Eduardo Enríquez sobre el caso Guadamuz y el papel de la Policía en el mismo. ¿Diría Enríquez que John F. Kennedy aplazó al FBI porque 40 años después no se conocen los autores intelectuales del magnicidio de Dallas? Si aplicamos la tesis que Enríquez le aplica a la Policía de Managua, Kennedy también aplazó a la comisión Warren.

Su propio Diario aconsejó prudencia al inicio y no me entusiasma la idea de fabricar tesis imaginarias, sin embargo, ya que ustedes (LA PRENSA) han especulado tanto alrededor del caso Guadamuz, pues, ¿qué les parecen las siguientes consideraciones?

1- ¿No les parece que Guadamuz era el blanco ideal para aplicar los “consejos” del manual de la CIA, la cual asesoró a los “combatientes de la libertad” reaganeana sobre cómo llevar a cabo asesinatos políticos para la fabricación de mártires, que generaran desprestigio para los sandinistas? ¿Han explorado esa tesis?

2- El caso Guadamuz encaja perfectamente con esa teoría de la fabricación de mártires, porque era un sandinista que entró en contradicciones con el FSLN. Dado que Guadamuz repetía hasta el cansancio que si algo le pasaba habría que culpar a Daniel Ortega, no debe extrañarnos (con todo respeto por la familia) que los hijos del periodista repitan lo que oían decir al padre. Culpar por adelantado a alguien es parte del folclor nicaragüense.

3- Eliminando a Guadamuz se mataban dos pájaros de un tiro; por un lado los autores intelectuales se libraban de un “demócrata poco confiable” tanto por su trayectoria sandinista como por su traición al FSLN. Si pudo traicionar al Frente, ¿que garantías habían que no traicionaría a los autodenominados “sectores democráticos”? Por el otro lado y debido a la “culpabilidad por adelantado” proferida por Guadamuz, el crimen le explotaría en pleno rostro al FSLN con un “rebote” perfecto.

4- Considerando que existe un criterio positivo en la población sobre la administración en la Alcaldía de Managua, las posibilidades de una victoria electoral sandinista en noviembre, aparecían muy buenas. Había pues que cortar esa inexorable victoria desde sus inicios. La enemistad personal entre Guadamuz y el candidato sandinista, Dionisio Marenco, llegaba como anillo al dedo. Estaban dadas las condiciones perfectas para lanzar el juego perfecto.

5- Pero, como la Policía de Managua no ha podido mostrar el eslabón perdido que cierre con broche de oro este juego perfecto, entonces hay que aplazar a la Policía por no “producir” las evidencias o el “revólver humeante” que el señor Enríquez tanto busca. Como la Policía no ha podido decir más que lo que el asesino confeso ya dijo, él alegremente concluye que Guadamuz aplazó a la Policía. Hay que acusar entonces a la Policía, fundada por el FSLN, del delito de “cuadrarse” ante Ortega, Borge y Cerna, olvidando que son los “sectores democráticos” los que se cuadran ante la embajada estadounidense.

Les recomiendo paciencia para ver qué más arrojan las investigaciones y si los resultados no coinciden con sus prejuicios, que tenga la madurez de aceptarlos. 18 días no son una eternidad, cuando en 40 años el FBI todavía no ha dicho quiénes fueron los autores intelectuales del asesinato de Kennedy.

No encuentro justificación alguna para asesinar a Guadamuz, tampoco le encuentro ninguna ética a esa oportunista campaña politiquera antisandinista de LA PRENSA.

El autor es propagandista sandinista.
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