JUEVES 4 DE MARZO DEL 2004 / EDICION No. 23381 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE





Incertidumbre en Congreso EE.UU. sobre el Cafta

AP

WASHINGTON.- La aprobación este año del Tratado de Libre Comercio para Centroamérica (Cafta) y cualquier otro proyecto importante por el Congreso “es una interrogante”, dijo ayer un senador republicano, miembro del Comité de Relaciones Exteriores.

“No estoy seguro de que el Cafta o cualquier otra cosa sea aprobada este año por el Senado”, declaró Norm Coleman, presidente del Subcomité para el Hemisferio Occidental. “No sé siquiera si el proyecto de energía será aprobado o si lo será el proyecto de transportación...”

“En todos ellos tenemos un signo de interrogación”, dijo Coleman en una referencia a que las elecciones presidenciales y legislativas de noviembre virtualmente han detenido el dinamismo legislativo.

Coleman, quien formuló sus declaraciones luego de participar en un foro sobre vínculos del terrorismo en América Latina y el Caribe en un recinto del Senado, mencionó que el tema del azúcar era uno de los más controvertidos del Cafta.

“El azúcar es un tema de particular importancia...”, dijo.

Las industrias azucarera y textilera han adelantado que presentarán una fuerte oposición al Cafta, ante el temor de que la competencia centroamericana, cuyos costos de producción son menores, inunde el mercado estadounidense con un producto barato.

Los temores de los azucareros se incrementaron debido a que el Gobierno del presidente George W. Bush estaba negociando la inserción en el Cafta, como sexto país, de la República Dominicana, un poderoso productor de azúcar en Latinoamérica.

Los miembros del Cafta tuvieron el año pasado un intercambio comercial de 20,000 millones de dólares. Con el ingreso de República Dominicana el total se incrementa a 28,000 millones.

El Cafta se negoció expeditivamente el año pasado, pero dio un tumbo en la ronda final en diciembre, cuando Costa Rica se retiró de las negociaciones alegando que necesitaba más tiempo para definir su posición frente a exigencias estadounidenses, de una apertura en los monopolios estatales de telecomunicaciones y seguros.

Luego de un entendimiento a mediados de enero, Costa Rica cerró el acuerdo completando el número de cinco países que iniciaron las negociaciones junto a Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Casi inmediatamente, Bush lo envió al Congreso para su aprobación, según fuentes de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).

En el Capitolio el procedimiento que le espera al tratado es largo y engorroso. El primer paso, que es la convocatoria a audiencias públicas por los comités camerales de finanzas para compulsar la posición de diversos sectores sobre la necesidad de aprobarlo o no, aún no se ha dado.

“Es evidente que necesitamos trabajar estrechamente con nuestros vecinos de Centroamérica en las cosas que signifiquen oportunidades económicas”, dijo Coleman. “En esa tarea hay una responsabilidad compartida de centroamericanos y estadounidenses porque los beneficios son recíprocos”.
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