Monstruo Charlize
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“La noche del Oscar es como una boda. Y aunque nunca estuve casada, se siente una extraña sensación donde el cuerpo se maneja en automático y una sólo espera que todo salga bien” |
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Fabián W. Waintal
Muy pocos pronuncian bien su nombre aunque Charlize Theron ya había aparecido en 20 películas, acompañando a los más grandes. Tuvo el personaje de Tina cuando Tom Hanks la dirigió en That thing you do. Estuvo en The devils advocate con Al Pacino y Keanu Reeves. Woody Allen la contrató para el personaje de la supermodelo en la película Celebrity. También trabajó con Robert De Niro en Mens of honor y 15 minutes. Y el año pasado la volvimos a ver con Ed Norton y Mark Wahlberg en The italian job.
Pero con la película Monster, dejó de ser la carita linda que acompaña a otras estrellas y pasó a tener brillo propio, transformándose por completo en un personaje donde dejó la belleza que parecía opacar su verdadero talento. La misma fórmula le había dado el Oscar a Halle Berry con Monsters ball y a Nicole Kidman con The hours.
Viéndola personalmente, resulta increíble que Charlize haya podido esconder semejante hermosura. Pero el Oscar como Mejor Actriz lo comprueba. Necesitó lentes de contacto oscuros, dientes falsos y hasta subió 15 kilos para mostrar la verdadera vida de la prostituta Aileen Carol Wuornos quien había sido condenada a muerte, en los años ochenta, por haber matado a siete hombres en el Estado de Florida.
Escoltada por su comprometido novio, Stuart Townsend (también actor) y el Oscar sobre su falda, habló del nuevo hombre que le cambió la vida por completo... y no es precisamente su novio.
—¿Cómo amaneciste el día del Oscar?
—Sonaré como una loca por los perros, pero tengo mis dos perritos enfermos... así que no tuve demasiado descanso. Uno de ellos lo operaron hace un par de semanas y el otro no se sentía bien. Pero también vinieron amigos a visitarme, para apoyarme. Empezamos a festejar desde el mediodía. Todo fue muy relajado hasta media hora antes de salir para el Kodak Theatre, donde todo empezó a salirme mal.
—¿Qué salió mal?
—No te gustaría saber. Nada terrible. Los nervios no me dejaban en paz y la adrenalina empezaba a palpitar. Pero fue un día increíble, de verdad, de verdad.
—¿Ya sabes dónde vas a guardar el Oscar?
—Todavía no lo sé. Mi novio se ríe porque cada vez que llega a casa tengo un trofeo nuevo y ya no sé dónde ponerlos.
—¿Cómo viviste el momento en que abrieron el sobre para decirte que habías ganado el Oscar como Mejor Actriz?
—Me encantó que Adrien haya planteado la broma de perfumarse la boca antes, sugiriendo que nos iba a besar como lo hizo con Halle Berry. Me quitó la tensión del momento. Ya no sentí como un redoble de tambores sonando en la espalda.
— ¿Hay palabras para describir una noche como la del Oscar?
—La noche del Oscar es como una boda. Y aunque nunca estuve casada, se siente una extraña sensación donde el cuerpo se maneja en automático y una solo espera que todo salga bien. Igual tuve suerte, porque al lado tenía a mi madre y mi chico, mi novio. Así que me agarré de ellos por un momento hasta que subí al escenario.
Las lágrimas amanecían en los brillosos ojos celestes cuando en el escenario del Kodak Theater, sujetaba el Oscar con las dos manos, prometiéndose no llorar. “Ha sido un año increíble”, comenzó contando Charlize Theron, para agregar el asombro “no lo puedo creer”. Nombre tras nombre pasaron durante los 45 segundos del agradecimiento, desde su “increíble” compañera Christina Ricci hasta el manager “que tanto creyó en mí” y el abogado personal que generó risas aunque ella confirmó “también es mi amigo”. Y no pudo faltar el amor por su novio Stuart Townsend cuando sin nombrarlo, lo miró fijamente desde el escenario agradeciéndole “por mantenerte a mi lado”. Pero las lágrimas volvieron a correr, al nombrar a su madre que resumió todo el esfuerzo de su carrera. “Has sacrificado tanto por mí, para vivir acá y lograr que mis sueños se hagan realidad. No hay palabras que puedan describir cuánto te amo. Pero no voy a llorar. Gracias, gracias, gracias”.
—¿Por qué te privaste de llorar arriba del escenario?
—Porque es lo que todos me pedían que no hiciera. Y porque una vez que empiezo ya no puedo parar. Traté de mantener las lágrimas bajo control. Antes de venir, le dije a mamá que se fijara de no llorar tampoco, porque si la veía que se quebraba, yo también me iba a perder por completo. Por eso evité mirarla en la platea, hasta que le agradecí a ella. La vi a mamá destrozada en llanto y fue lo que me hizo llorar y no podía, no quería... me daba vergüenza llorar enfrente de tanta gente. La actuación después de todo, tiene que ver con el control de las emociones y yo no pude controlarlas.
—¿Qué es lo que te gusta tanto de la actuación?
—Me gusta que la actuación me permita tirarme por completo en la vida de otra persona. La decisión de ser actriz llegó tarde, a los 19 años. Antes era bailarina. Pero amo esta profesión.
—¿Cómo lograron filmar una película con apenas cinco millones de dólares, cuando en Hollywood las superestrellas ganan de sueldos de 10 o incluso 20 millones?
—Filmamos toda la película en 21 días y así pudimos mantener los costos bajos.
—¿Y fue suficiente, tan poco tiempo?
—Hubo ciertas escenas en que sentí que hubiera sido mejor un par de días más, pero también creo que la falta de tiempo nos ayudó en la filmación de esta película.
—¿No dudaste en ningún momento cuando te ofrecieron protagonizar una película independiente con un director que además debutaba en su trabajo?
—No. Es bueno hacer las cosas sin dudar y crear desde el corazón o llevarte por las emociones y el instinto.
—¿El hecho de mostrar en cine un beso apasionado entre dos mujeres, crees que impacta menos que dos hombres, como Tom Hanks y Antonio Banderas en Filadelfia?
—No sé cómo responderte ni me puse a analizar el beso de Tom Hanks.
—Pero sí besaste a Christina Ricci en Monsters.
- Pero no tuvimos demasiada pasión o lengua... ¡No puedo creer que hablemos de algo así con el Oscar en la mano!
LA BAILARINA
Charlize brilló como nunca, desde el primer momento que apareció en la alfombra roja con un look de los años treinta en el peinado; vestido Gucci y los aros haciendo juego con el brazalete de diamantes.
Tan moderna como la vemos, Charlize Theron nació en el campo, en las afueras de Benoni (Sudáfrica), como la única hija de un matrimonio que la educó en el ambiente del arte. Primero fue bailarina y así dejó la ciudad natal para buscar futuro en Europa y Estados Unidos, hasta que consiguió trabajo profesional en el Joffrey Ballet de Nueva York. Pero el destino cambió de rumbo cuando por una lesión en la rodilla no pudo bailar más.
El negocio de la moda fue la mejor opción y a los 18 años, por consejo de su madre, decidieron mudarse a Los Ángeles para probar suerte en el mundo del cine.
Como en el mejor cuento de hadas, Charlize llegó a Los Ángeles sin conocer a nadie, sin un solo contacto. Pero a las dos semanas, en pleno Hollywood Boulevard le ofrecieron representarla y nueve meses después, ya estaba trabajando como actriz.
Habrá trabajado en tantas superproducciones como The italian job, Men of honor o 15 minutes, pero la convirtieron en estrella con esta película Monsters donde apenas invirtieron cinco millones de dólares. De hecho, ya firmó contrato para cobrar, ella sola, diez millones de dólares, en la versión en cine de la serie animada de MTV Aeon Flux donde le tocará interpretar una asesina futurística.
VIAJE PROMOCIONAL
La actriz dijo que recién estrenaron la película en su país y que viajará la semana que viene para promocionar el filme. “Me apoyaron tanto allá... Quiero volver para mostrarles el Oscar. Al final de marzo la estrenan en Europa y seguiré viajando. No me cuesta mucho, porque todavía me siento en el aire”, dijo.

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