MARTES 29 DE JUNIO DEL 2004 / EDICION No. 23495 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Orígenes y consecuencias del caciquismo

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José Adán Rodríguez Castillo

Al acercarse el momento en que el pueblo de Nicaragua una vez más va a comicios electorales (municipales en esta ocasión), espero que el Hijo del carpintero de Belén ilumine al Consejo Supremo Electoral, aunque es un poder impuesto conocido por su parcialidad a los intereses representados.

No sólo Nicaragua padece del mal endémico del caudillismo. Éste es una práctica española de finales del siglo XIX y principios del XX, que buscaba intervenir en los resultados comiciales a favor del candidato designado por los grupos oligárquicos, y culminó cuando Joaquín Acosta denunció enérgicamente los males del sistema y pronunció una famosa conferencia, en el Ateneo de Madrid, titulada Oligarquía y caciquismo como la forma actual del gobierno.

Los españoles, al llegar al imperio incaico descubrieron una organización y administración perfectamente organizadas, que incluía la categoría de las curacas, a los que el dominico fray Domingo de Santo Tomás, conocedor de la lengua quechua, denominó “señores principales”. Garcilazo de la Vega, El Inca, en sus escritos los llamó profusamente caciques, a partir de mediados del siglo XVI.

Esta expresión se generalizó para referirse a los jefes locales de los grupos indígenas. Aunque el caciquismo siempre dejaba sentir su peso en los momentos electorales se hacía más visible. Fue un sistema antidemocrático. Bajo la apariencia de juego electoral se burlaba de la voluntad de los electores. Las raíces del problema eran dobles: por un lado, la desmovilización del electorado; por otro, un sistema viciado que funcionaba de arriba hacia abajo. El sistema partía del convencimiento de que sería nefasta la imposición del número (masa), a la calidad (minorías)

Cuando los partidos políticos en el poder se dividían, dentro de los conservadores, liberales, etc., el monarca retiraba la confianza al presidente del gobierno y encargaba dicho cometido al jefe de oposición. Éste cambiaba automáticamente a los gobiernos civiles, cuya misión primordial era fabricar una nueva mayoría parlamentaria cómoda.

Los mecanismos para fabricar mayoría eran múltiples: la peste blanca, la perniciosa, invitaciones, golpizas, incluso roturas de urnas.

La peste blanca, la perniciosa, el cólera son minucias de enfermedades, en comparación a las prácticas electorales, pero la gente insiste en que ocurra el milagro de honestidad para el bien de la nación.

El autor es productor agropecuario
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