Siempre en la mira
El jefe del FSLN, Daniel Ortega, insultó y amenazó al diario LA PRENSA, en su discurso conmemorativo del 25 aniversario de El Repliegue sandinista de 1979, el sábado recién pasado.
El pretexto de la nueva arremetida de Daniel Ortega contra LA PRENSA, fue que el mismo sábado 25 de junio informamos que el cardenal Obando había aceptado “a petición de Daniel Ortega, oficiar misa por el triunfo de la Revolución Popular Sandinista (y que la) “Iglesia del país orará por mártires de la Revolución, algo que el Papa no quiso hacer durante una misa en marzo del 83”.
Ortega negó que hubiera ocurrido eso, pero es un hecho histórico ocurrido cuando el Papa visitó Nicaragua por primera vez; está en los videos de la misa en la Plaza 19 de Julio, que ofició el Sumo Pontífice, quien no en balde calificó el período del régimen sandinista como “la noche oscura de Nicaragua”.
Pero Daniel Ortega no necesita pretextos para amenazarnos y recordarnos que siempre tiene en la mira al diario LA PRENSA y a la libertad de expresión y de información en términos generales. Por eso es que cada vez y cuando, Ortega y otros altos cargos sandinistas amenazan a quienes ejercemos el derecho a la libre expresión del pensamiento y la libertad de información. Y por cierto que antes de ahora, la última amenaza de Daniel Ortega contra LA PRENSA fue el 21 de febrero pasado, cuando el aniversario de la muerte de Sandino. En esa ocasión, molesto por las publicaciones e investigaciones sobre el asesinato del periodista sandinista disidente Carlos Guadamuz, quien criticaba y denunciaba en sus programas de opinión a altos dirigentes del FSLN sobre hechos que, por su trayectoria partidista, él –Guadamuz– tenía por qué conocerlos.
Al parecer, la escogencia de efemérides sandinistas para proferir las amenazas contra LA PRENSA tiene el propósito de advertirnos que el FSLN no sólo podría regresar al poder, sino que esa posibilidad está cada día más cercana de convertirse en realidad, gracias a los éxitos de la estrategia sandinista de atracción, ablandamiento o neutralización de algunos de sus antiguos adversarios y obstáculos. Y nos quieren intimidar con el mensaje de que en una nueva oportunidad de gobernar podrían hacer lo que no pudieron en “la noche oscura” de 1979-1990.
En realidad, éste es un viejo sueño que los dirigentes del FSLN y personalmente Daniel Ortega nunca han disimulado, seguramente porque su ideología marxista-leninista se basa en el “principio” de que un poder revolucionario no se puede consolidar donde se respera el ejercicio de la libertad de prensa.
Sin embargo, así como no pudieron matar a LA PRENSA durante el trágico período de la revolución sandinista de 1979 a 1990, tampoco lo podrían lograr ahora, si es que se diera el caso de que regresaran al poder con las mismas pretensiones de 1979. Nosotros estamos absolutamente seguros de eso, y por eso le hemos dicho en ocasiones anteriores y le repetimos al señor Ortega, que no le tuvimos miedo cuando tenía detrás de él todo el poder de la Unión Soviética y el mundo comunista, y mucho menos que se lo tengamos ahora cuando ese sistema colapsó y sólo quedan patéticos sobrevivientes como Cuba comunista y Corea del Norte. Y, además, aunque pudiera regresar al poder, con toda seguridad que fracasaría otra vez en su delirante obsesión por suprimir la libertad de expresión y de información y los derechos humanos de los nicaragüenses.
Por otro lado, en lo que se refiere a la aseveración difamatoria de Daniel Ortega, de que LA PRENSA está al servicio del Gobierno del presidente Enrique Bolaños, son nuestros lectores los que dan fe de la independencia y la solvencia ética y profesional de LA PRENSA.
Ciertamente, el diario LA PRENSA no sólo no está al servicio del actual Gobierno, sino que es crítico severo de sus errores y de las torpezas injustificables e incomprensibles que comete a menudo; lo que no es impedimento para reconocer que el presidente Enrique Bolaños es una persona honesta, que no tiene las manos manchadas de sangre, que no es confiscador sino que fue confiscado y que sus bienes son resultado digno del trabajo honrado personal y de su familia, no el fruto vergonzoso de usurpaciones y piñatas.
El diario LA PRENSA es un periódico libre e independiente y lo seguirá siendo Dios mediante, a pesar de Daniel Ortega y de quienes en su partido o fuera de él esperan la oportunidad de volver a atropellar la libertad y la dignidad de los nicaragüenses.

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