SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / VIERNES 18 DE JUNIO DE 2004
Caminata de aventura en el Cerro Arenal

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En esta época no hay “peros” que valgan. Para todos los aventureros, mochileros y aventados , les preparamos este reportaje. Un recorrido por una de las reservas más pequeñas del país.

Vista panorámica de la sucesión de la cadena de pinos Oocarpa que inicia en Alaska y termina al oeste de la reserva.

 

Martha Solano Martínez

¿Cansados de sol, playa y bacanal? ¿Quieren darle otro rumbo a sus vacaciones y liberar la presión de las clases?

Aquí les damos una recomendación no apta para cardíacos, un reto para los que se creen fuertes y una propuesta que no pueden ignorar los amantes de la naturaleza.

Tal vez les suene un poco exagerado recorrer 143 kilómetros desde la capital para llegar a una de las reservas más pequeñas del país. En realidad, vale la pena salir de la rutina y enrumbarse a la espesura del bosque nuboso del área protegida Cerro Arenal, ubicada en la carretera entre Matagalpa y Jinotega.

Aquí Entre Nos realizó todo el recorrido por esta reserva natural llena de verdor y vida silvestre para darle los detalles.

Propiamente donde está ubicado el poste que indica el kilómetro 143 carretera Matagalpa-Jinotega, está ubicado un pequeño puesto de gaseosas. Ahí se reúnen los guardaparques voluntarios y delegados del MARENA para llevar a los turistas por los senderos de esta bella selva que parece interminable.

En ese punto inicia la primera caminata de casi dos kilómetros para internarnos dentro de la vegetación que adorna el cerro. El primer destino es la finca de Pablo Úbeda, un lugareño que ha compartido toda su vida entre las siembras, el verde de los árboles y los animales silvestres de la zona.

Caminamos aproximadamente 45 minutos, desde que dejamos la carretera y nos adentramos en las faldas del Cerro El Picacho (1,600 metros sobre el nivel del mar), hasta llegar a la casa de los Úbeda, quienes nos recibieron con toda la amabilidad del mundo. Tal como si fuéramos viejos conocidos.

Aquí, la familia ofrece los alimentos de su propia producción. Tortillas calientitas con cuajada, frijoles recién hechos y un suculento café orgánico que permite combatir el frío provocado por las bajas temperaturas que oscilan entre los 14 y 20 grados centígrados.

Llegar a la cumbre de este cerro es un reto que no todos pueden sobrepasar. Las pendientes son muy inclinadas. El terreno está bastante húmedo y resbaloso en esta época de invierno y sólo los osados logran subir y bajar sin un solo raspón.

Esta primera caminata dura alrededor de dos horas. Se pasa por senderos inclinados, mientras se escucha el cantar de los jilgueros y los rancheros. Cruzamos el “hospital de los congos”, sitio donde las manadas de congos hembras llegan a dar a luz, y continuamos caminando hasta llegar al encuentro con el gran cedro. Un árbol con cinco siglos de existencia, 50 metros de alto y 2.5 metros de diámetro.

El paisaje es indescriptible y las miles de flores chinas de colores rosas, blancos y naranjas contrastan con los diversos tonos del verde selvático que predomina.

HACIA SHAMBALA

El siguiente destino de nuestro recorrido es la finca Shambala, ubicada al norte del núcleo de la reserva.

Para llegar a este lugar hay dos opciones. La primera es seguir caminando 15 kilómetros dentro de la reserva o bajar a la carretera y girar en el primer desvío que va hacia la derecha.

Si cuentan con un vehículo doble tracción y optan por la segunda opción, recorren cuatro kilómetros sobre el camino de tierra que está a la derecha de la carretera.

En vehículo se avanza hasta el puente donde pasa el Río Aranjuez y se continúa a pie por unas gradas construidas con piedras canteras y galletas de madera.

Son unos 400 metros los que se recorren, pero el terreno es bastante inclinado, lo que le impone un grado más de dificultad.

El frío y el cansancio se combinan para crear una atmósfera de retadores que desafían los altos relieves de la zona más montañosa, quebrada y antigua de Nicaragua.

“Shambala”, que en idioma sánscrito significa “Ciudad de luz dorada”, es una finca propiedad de José y Diana Jirón, un matrimonio que decidió retirarse de la vida laboral y el ajetreo de la capital para internarse en la paz que les brinda la reserva.

No hay luz eléctrica. Poseen agua potable. Dentro de sus terrenos se puede practicar senderismo, turismo de montaña y caminatas de aventura. Observación de aves como el quetzal, el tucán y guardabarrancos. Además, pueden acampar en cualquier lugar.

DATOS GEOGRÁFICOS

La Reserva Natural Cerro Arenal se encuentra ubicada en el kilómetro 143 carretera Matagalpa-Jinotega y pertenece al grupo de mesetas volcánicas llamado Coyol, formada en la era terciaria.

Posee un área relativamente virgen con 14.28 km cuadrados de extensión, ubicados en la Cordillera Dariense la que se caracteriza por altas montañas, colinas escarpadas, planicies seccionadas y valles encajonados.

En este lugar llueve ocho meses al año, entre mayo y diciembre.

Los cultivos de mayor importancia son café, productos no tradicionales como helechos y flores. Además de hortalizas, ganadería y granos básicos.

COSTOS

Cada visitante paga una cuota voluntaria de cinco córdobas, los que se reparten entre las comunidades que cuidan de la reserva.

Los guías se deben contactar a través de la delegación del MARENA en Matagalpa, institución que se encarga de administrar la reserva. Para ello, pueden llamar con anticipación al teléfono 0612-3926.

Shambala ofrece paquetes para estudiantes desde 20 córdobas por entrada y 130 córdobas que incluyen, caminatas guiadas y alimentación.
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