JUEVES 17 DE JUNIO DEL 2004 / EDICION No. 23483 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Ciencia
Creer en la meteorología

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. ¿Cómo pueden saber los meteorólogos con tanta precisión lo que ocurrirá en miles de años si se equivocan a menudo en los pronósticos del día de mañana? Las claves de una disciplina que se vuelve cada día más importante.

 

Discovery Channel

Efecto invernadero, glaciación, olas de calor, maremotos, huracanes... Los temas dieron para debatir y hacer grandes despliegues de conocimiento e información por parte de los 200 especialistas que asistieron a la Conferencia Mundial de Meteorología del Fórum de Barcelona. Pero ni las peores amenazas de destrucción del mundo pudieron frenar la tentación del público de hacer la pregunta clave: ¿Cómo pueden saber lo que pasará en miles de años si se equivocan tanto en los pronósticos del día de mañana? Entre risas y bromas, los hombres del tiempo decidieron hacerle frente a la tormenta y las razones que dieron fueron tomadas en serio.

La discusión sobre los errores en las previsiones del clima quedó planteada incluso antes de las ponencias previstas. Esto fue durante la rueda de prensa a la que asistieron como representantes del congreso Gerald Fleming, presidente de la Asociación Internacional de Meteorólogos de los Medios de Comunicación (IABM), Carine van Maele, jefa de relaciones externas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Milagros Couchoud, directora general del Instituto Nacional de Meteorología (INM), y Tomás Molina, físico y periodista colegiado.

Molina fue quien rompió el hielo. Muy distendido dijo que en realidad no se cometen tantas equivocaciones sino que la gente “tiene una manía con los hombres del tiempo, y es que les gusta que se equivoquen porque les gusta que la naturaleza esté por encima de la ciencia”. Pero su versión filosófica sobre los motivos que llevan a muchas personas a salir con paraguas y encontrarse con una tarde plena de sol no alcanzó para evitar las risas. Y debió admitir que “no obstante, nos equivocamos y nos equivocaremos porque la meteorología es muy difícil y depende de multitud de factores”.

Un poco más conforme, el público se dispuso a conocer las verdaderas razones de este fenómeno que se registra en todo el mundo y se encontró con que realmente “resulta un milagro que se pueda decir con dos o tres días de anticipación qué pasará con el clima”, como dijo Couchoud. En este sentido, los expertos subrayaron la seriedad de su labor y la responsabilidad entonces recayó sobre la falta de formación e información en los países del Tercer Mundo. “Si no disponemos de los datos de Zimbabwe, no podremos hacer una buena previsión del tiempo en Cataluña”, explicó Molina.

Van Maele añadió que el principal objetivo de la OMM es mejorar las previsiones de catástrofes a partir de la incorporación de mayor tecnología y capacitación de los profesionales de los países en vías de desarrollo. Por otra parte, esas zonas del mundo son las que, en muchas ocasiones, sufren más cantidad de circunstancias climatológicas adversas o de mayor gravedad. Fleming recordó que “en África la previsión meteorológica acaba de nacer, mientras que los datos del hemisferio sur prácticamente no existen, lo que dificulta el trabajo”.

La idea sobre la que trabajan las asociaciones de meteorólogos es la de generar todas las herramientas necesarias para que, en un par de años, se pueda realizar un pronóstico estacional. Esto significa tener con tres meses de antelación una previsión de cómo será la siguiente estación.

Pero lo que hoy parece difícil y muy necesario, en el futuro puede resultar fácil e inútil o, lo que es peor, muy negativo. Según explicó Molina, “esto hará que se pueda planificar el turismo, en función de las previsiones del tiempo, cosa que puede ser buena o mala, según se mire, porque podremos decir, por ejemplo, que julio será lluvioso en l'Empordà, y esto puede tener como consecuencia que nadie vaya a esa región de vacaciones. Los sectores pertinentes deberán estudiar esta situación”, agregó.

Más allá del “pronóstico sobre los pronósticos”, los especialistas siguieron con las explicaciones acerca de cómo y por qué se dan los errores. Y los medios de comunicación también tuvieron su parte de culpa. Steven Tracton, experto en el uso de predicción por conjuntos y miembro de la Organización Meteorológica Mundial, dijo que muchas equivocaciones son forzadas por el periodismo que siempre quiere dar certezas sobre lo que ocurrirá de hoy a una semana sin transmitir la duda. “La incertidumbre es parte de esta ciencia y sirve también para que se hagan interpretaciones manuales de la información y para que la audiencia pueda tomar las decisiones por sí misma”, aseguró. En este sentido, insistió en la importancia de la formación de los comunicadores y en que exista “equilibrio y coordinación entre los expertos y los presentadores de la información”, para que no sea una información demasiado especializada ni tampoco demasiado superficial.

Además, durante la conferencia, se comparó la presencia de la información meteorológica en Europa con la de Estados Unidos y Canadá, por ejemplo, donde hay una amplia gama de canales dedicados al tiempo. “No se puede hacer la predicción meteorológica de un país en 30 segundos”, aseguró Tracton. Su colega alemán, Manfred Kurz, agregó que “se necesitan meteorólogos muy formados para que entiendan la información, la interpreten, la trasmitan y puedan hacer los análisis manuales del tiempo, para contrarrestar la información que llega desde los satélites”. Sobre este tema también redundó el experto de la Secretaría de Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres de Naciones Unidas, Reid Basher. La información precisa es necesaria para evitar que las consecuencias de los fenómenos climáticos sean tan graves. Los datos indican que las pérdidas económicas por catástrofes naturales fueron de 60.000 millones de dólares en 2003, o sea, lo mismo que invirtieron los países ricos para fomentar el desarrollo.

Desde los años 80, las tormentas han provocado 13.700 catástrofes y han causado 784.000 muertos y se pronostica un incremento de estas tormentas en el futuro. Pero para Basher, los políticos son “aún muy poco sensibles ante las catástrofes naturales y no ponen los recursos suficientes para prepararse ante ellas y hacerles frente”.

LA VERDAD DE LA FICCIÓN

Maremotos provocados por el derretimiento de los polos, selvas blancas a causa de las tormentas de nieve, ciudades bajo el agua y lluvias ácidas son los sucesos extremos que puede causar el efecto invernadero y algunos de los cuales recoge la nueva película de cine catástrofe El día de mañana. ¿El caos está cerca? Para los especialistas que, convocados por el British Medical Journal, analizaron el film, “las escenas son bastante poco probables en los próximos cientos de años, pero las amenazas son reales”.

“Una nueva edad de hielo es posible en miles de miles de años y, aun así, ni siquiera hay certeza de que pueda ocurrir”, dicen los expertos ante la idea desplegada en la película sobre el derretimiento de los casquetes polares y la alteración de las corrientes oceánicas. “El día de mañana presenta el peor escenario posible: Nueva York sufre en seis días la clase de desastres climáticos que podrían esperarse durante un siglo del más severo cambio climático“, sostiene Shakoor Hajat, de la Unidad de Salud Pública y Medioambiental de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, Reino Unido, en el artículo.

De todos modos, se advierte que el mundo no está respondiendo adecuadamente al calentamiento global y el planeta se verá cada vez más degradado. Jonathan Patz, profesor de Ciencias de Salud Medioambiental en la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos, concluyó al respecto: “Aunque los escenarios apocalípticos pueden estar lejos de la realidad, en menos de tres décadas, se pueden registrar cambios climáticos muy negativos para el planeta, como la falta de agua potable, enfermedades infecciosas, inundaciones, sequías y olas de calor insoportables”.
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