Esperanza
Stalin J. Peña
Un grito de Fe y una nota de Esperanza, fue la actuación de un grupo de reclusos que habiendo tocado fondo con sus vidas, clamaron por un reencuentro con el camino hacia una nueva vida y su posible redención.
Un día, perdidos en la maquinaria del Sistema Penitenciario, y el otro, un rayo de sol iluminándolos y trayendo consigo la esperanza de que algún día no lejano se reincorporarán a sus familias que los acompañaron y aplaudieron y, por qué no, también a la sociedad.
Bien para aquéllos que vieron en ellos la posibilidad de crear una mente sana. Bien por aquéllos que practican su fe y se acuerdan y se acercan a aquéllos que hoy están presos. Bien por aquéllos que piensan que no todo está perdido y que aún pueden recuperar algunas almas para su Creador.
Enhorabuena para aquéllos que encuentran en sus corazones una pequeña llama viva que no sabían que ahí moraba, y que con su canto y su música tocan otras almas, asegurándonos que no todo está perdido y que un día Cristo renacerá en todos estos hombres de buena voluntad.
Esta nota la escribo con motivo del Concierto que ofreció el Coro Libertad de la cárcel La Modelo, el pasado mes de mayo en la Primera Iglesia Bautista.

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