Reagan, el defensor de la democracia
Alfonso Castellón Ayón
Cuando arribé al Condado de Los Ángeles, en junio de 1979, se perfilaba como candidato a la Presidencia el gran comunicador, como se le llamó luego a Ronald Wilson Reagan. Y para suerte de los exiliados, él ganó la Presidencia. Así el “manicero”, como le llamábamos al presidente Carter, ya no seguiría dañando la democracia en el mundo. Este grande hombre, incansable enemigo del comunismo internacional, pudo aplastar al oso soviético gracias a su sagacidad, lucha tenaz y el respaldo de la economía de su país. No le salió a don Vladimir Ilich Lenin su pronóstico. Al contrario, los norteamericanos le dieron la mano para que no se murieran de hambre.
Recuerdo cuando nos reuníamos en los parques de Los Ángeles, California, para protestar por la intervención de Rusia, Cuba, Libia, Palestina y otros en Nicaragua y en respaldo a los soldados de la Contra. Él les llamó “freedom fighters”, que significa combatientes por la libertad.
En cuanto a la situación mundial, puedo decir sin temor a equivocarme que Ronald Reagan fijó los lineamientos y reglas del juego para que se respetara a su país.
Durante su Gobierno los economistas acuñaron la palabra “Reaganomía” un relanzamiento económico basado en la reducción de los impuestos, lucha contra la inflación y una firme política exterior. La verdad es que todos los que vivimos en Estados Unidos en esa época disfrutamos de trabajo, seguridad y oportunidades económicas. La economía se recuperó, el país se hizo respetar en el mundo.
Cuando Muammar al Gadafi le insultó con un epíteto diabólico, el Presidente no se hizo esperar. Ese mismo día le mandó un par de misiles. Así quieren los terroristas, pues no volvió a hablar el tal Gadafi.
El famoso ayatollah Jomeini, tan pronto supo de la elección de Reagan liberó a los rehenes en Irán. Y Reagan fue tan noble que envió al presidente Carter para que los recibiera. Igual cosa sucedió con Mijaíl S. Gorbachov, en 1987, cuando en el discurso que pronunció sobre la caída del muro de Berlín, en junio de ese mismo año, dijo que gracias al señor Gorbachov se había derrumbado la muralla. Eso es nobleza. Lógicamente que la izquierda y los comunistas no ven con buenos ojos la labor de Reagan, porque les chima el zapato.
Pero las mayorías que gozamos de los derechos que otorga la democracia creemos que Ronald Reagan tuvo visión de estadista, que le dio a su país una economía firme e hizo respetar al coloso del Norte con su política exterior fuerte y clara.
Con mucha emoción asistí a la misa que organizaron Amcham, la Vicepresidencia de la República y la Resistencia Nicaragüense, pues orgullosamente soy un ex luchador por la libertad de mi Patria con mi modesta colaboración intelectual.
Si no mal recuerdo, me tocó hablar en público en diferentes partes de EE.UU., lo cual hice con devoción patriótica. Rehusé venirme con los del FDN y la Resistencia a invitación sugerida por un coordinador gringo (1989). Algunos amigos dicen que fue un error. A los pocos años regresé para siempre a mi amada Nicaragua.
Dios omnipotente e infinitamente misericordioso reciba en su mansión celestial al inquebrantable luchador por la libertad y la democracia en el mundo: Ronald Wilson Reagan. ¡Descanse en paz!
El autor es abogado y notario

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