Horrendo crimen estremece León
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Guillermo Ramón Rivera Alvarado, alias “El Sordo”, confesó haber degollado a una niña, luego de raptarla de su dormitorio |
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Peritos de la Policía de León toman huellas de las plantas de los pies de uno de los vecinos de la comunidad Los Pocitos, como parte de las investigaciones sobre el horrendo asesinato de una niña de ocho años.
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José Luis González y Elízabeth Romero
La Policía Nacional capturó ayer a Guillermo Ramón Rivera Alvarado, alias “El Sordo”, como autor del horrendo asesinato cometido contra la niña Karla Rafaela Guido Rivera, de ocho años, a quien raptó de su dormitorio durante la noche del miércoles, para degollarla a pocos metros de su casa en la comarca Los Pocitos, en León.
Rivera confesó el crimen ante la Policía, confirmó anoche el comisionado Álvaro Herrera, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial en León, quien agregó que hoy el caso pasará a los Juzgados, porque cuentan con todas las pruebas, incluyendo una camiseta y la navaja con la que el acusado mató a la niña y luego la enterró cerca del lugar del crimen.
Rivera es pariente de los familiares de la niña y afirmó que el móvil del crimen era ultrajar sexualmente a la menor, pero no lo logró, por lo que procedió a matarla y luego, dijo a las autoridades, procedió a masturbarse.
Amparado en la oscuridad de la noche, Rivera penetró a la rústica casita forrada de varas y plástico, propiedad de Inés Pérez y Rómulo Aguirre, y cuando todos dormían, sacó a la niña.
Este crimen que ha conmocionado a los vecinos del sector y resto de habitantes de ese departamento, ocurrió la noche del miércoles, pero fue hasta la mañana de ayer que el cuerpecito ensangrentado y semidesnudo de la niña fue localizado por un perro especializado de la Policía, en una huerta ubicada a 450 metros de la casa.
Según familiares de la menor, al asesino no le dio tiempo de cubrir totalmente el cuerpecito y del cúmulo de arena sobresalía una de sus manitas.
“Estaba semienterrado en unos predios donde se siembra yuca. La cara cubierta con su blumer, la camisa la tenía puesta”, confirmó el comisionado Herrera, uno de los primeros en llegar al sitio del macabro hallazgo.
FORENSE DESCARTA
VIOLACIÓN
Un informe preliminar del médico forense descarta que la niña haya sido violada, expresó el funcionario policial.
A criterio de Herrera, el asesino quitó la vida a la niña porque ésta lo reconoció, y no consumó la violación porque sabía que otras personas estaban en su persecución.
La abuela de la niña relató que a eso de las 9:00 de la noche se sorprendió cuando en la oscuridad vio sólo a uno de los dos niños, al pequeño Alejandro, de seis años, que compartía la misma tijera de nylon con la víctima. A esto se agregó un grito desgarrador de niño, que escuchó proveniente del camino. Karlita no se encontraba en su lecho.
Fue en ese momento que la abuela salió desesperada a buscar apoyo de los vecinos, entre éstos el padrastro de la niña, Juan Feliciano Martínez Chávez, quien no convivía con ellos debido a que su madre, Tomasa Aguirre, permanece la mayor parte del tiempo en León, donde labora como doméstica en una vivienda de esa ciudad, y apenas cada ocho días acude a la casa de sus padres a visitar a sus hijos.

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