JUEVES 10 DE JUNIO DEL 2004 / EDICION No. 23476 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Claro que son universidades

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Juan Ramón Castillo Barreto

El 4 y el 9 de junio corriente LA PRENSA ha publicado dos artículos muy importantes del doctor Humberto Belli Pereira, sobre la calidad de las universidades del país, haciendo una crítica profunda del sistema que rectorea el CNU.

Menciona la norma internacional en cuanto a que “los que enseñan deben tener un título superior al que obtendrán los estudiantes bajo su tutela”, por cuanto quienes enseñan en las licenciaturas deben tener maestrías, los que imparten clases en las maestrías deben tener doctorados y los que dan clases en los doctorados (no indicó el rango que deben tener), me imagino que son científicos en sus áreas.

¿Desde cuándo todas las universidades importantes de Centroamérica o de América llenan estos requisitos? En el Tecnológico de Monterrey, México, donde estudié, con más de 50 años de existencia, durante mucho tiempo han venido luchando por llenar esta norma y lo han logrado hasta en años recientes. El Tecnológico de Monterrey es una de las universidades más importantes de México y de América, con amplios recursos económicos obtenidos a través de donantes y aranceles altos que cobra a sus estudiantes.

En nuestro medio, el INCAE, catalogado como la primera escuela de negocios de América, ¿a partir de qué año cumplió con la norma de tener sólo doctores en su profesorado? Por mucho tiempo tuvo únicamente a profesores con maestría y algunos candidatos a doctorados. ¿Quiere decir que los que obtuvieron sus maestrías durante ese tiempo no tuvieron la calidad correspondiente?

Cumplir con la norma de que sólo doctores pueden dar clase en las maestrías es buena, pero excluye a los profesores con maestrías y una amplia experiencia en el campo de trabajo que tienen pedagogía para la enseñanza y ponen ejemplos realistas tomados de su vida profesional. Estos profesores deben ser acreditados para impartir las clases en las maestrías. En el mismo INCAE, uno de los profesores más aceptado por el estudiantado es el profesor Mendoza, quien sólo posee la maestría. Por sus años de experiencia como profesor y su amplia experiencia de trabajo lo han acreditado, como profesor para la maestría, y con mucho éxito.

El doctor Belli indica que “los profesionales que salen de nuestras universidades deben tener las habilidades para confiarles desde el diseño de un puente hasta la operación de un páncreas”. Como mencioné anteriormente puedo poner ejemplo de casos que yo conozco, como es el del ingeniero Miguel Castillo Plaja, graduado de la Escuela de Ingeniería de la UNAN, quien durante la guerra salió hacia Los Ángeles, California, acreditándose en ese Estado como ingeniero civil, especialista en cálculo de estructuras. Actualmente trabaja como jefe de una de las áreas que tienen bajo su responsabilidad la construcción de autopistas y puentes del condado de Los Ángeles. Otro caso es el doctor Vigarne Espinoza, graduado de la UAM, quien viajó a Estados Unidos donde pasó sus exámenes brillantemente para ingresar en uno de los hospitales escuelas de prestigio, para continuar sus estudios.

Como los dos casos anteriores hay muchos ejemplos en los cuales licenciados de nuestras universidades han viajado al extranjero y en universidades importantes han obtenido sus maestrías y doctorados con honores, lo cual indica que su preparación de pregrado fue satisfactoria sin que necesariamente hayan tenido a masteres como profesores. Sí tuvieron maestros con experiencia que los prepararon para su profesión y para la vida.

No dudo que debemos seguir tratando de cumplir con las normas internacionales y que hay universidades que distan mucho de serlo, pero no se debe generalizar ni descalificar a buenos centros de estudios que están en proceso de mejoramiento hasta llegar a la excelencia que sugiere el doctor Belli.

El problema de su crítica estriba que “no dejó títere con cabeza” y descalifica injustamente a todas las universidades públicas y a algunas privadas de mucha reputación. Lo que deja una interrogante en el sector empresarial sobre nuestros estudiantes y graduados; poniendo en duda sus calidades, lo cual es injusto, pues no existe una solución inmediata al problema, ni es culpa de los alumnos pertenecer a un país pobre que no puede pagar a másteres y doctores para trabajar a tiempo completo como profesores universitarios.

En Nicaragua existen y han existido universidades que han graduado a buenos profesionales, dignos de trabajar en cargos relacionados con sus carreras y preparados para obtener sus maestrías y doctorados en cualquier país del mundo.

El autor es Máster en Administración de Empresas, Decano de la Facultad de Administración de Empresas, Marketing y Publicidad de la Universidad Americana (UAM)
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