Reagan
Filemón Morales
Es admirable ver cómo se parece la manera de pensar de dos caudillos, Daniel Ortega y Omar Khadafi.
Lo que me extraña es saber que la Iglesia Católica, que apoyó la decisión de que el ex presidente Ronald Reagan ayudara a la Contra, ahora esté tomando el lugar de Daniel Ortega, para quien Estados Unidos tiene una deuda pendiente con los sandinistas.
En un artículo publicado en LA PRENSA del lunes 7 de junio, se dijo que: “Esa deuda, según Ortega, la siguen teniendo los gobernantes estadounidenses y la tendrán que pagar algún día, cuando Estados Unidos tenga gobernantes honestos, democráticos y amantes de la paz”.
¡Qué valor! Yo le digo al señor Ortega: “El que se sienta libre de pecado que lance la primera piedra”. Los sandinistas son buenos para criticar, acusar y pedir cuentas, pero no dan explicación de sus actos macabros. ¿Han pagado por sus crímenes de guerra y por las torturas? ¿Hicieron ellos un gobierno honesto, democrático y amante de la paz? Por favor: ¿A quién quieren engañar?
Por lo menos Reagan dejó un recuerdo positivo porque libró a Nicaragua del comunismo, ayudó al derribamiento del muro de Berlín, destruyó el comunismo en el mundo. En cambio los sandinistas dejaron un recuerdo de dolor y martirio, de un pasado negro para muchos nicaragüenses. Sólo los que padecen de amnesia se olvidan lo que el gobierno totalitarista marxista hizo a Nicaragua. Pero los muchos que sufrieron exilio, persecución y hasta cárcel, ahora son aliados de estos caudillos.
Que Dios tenga en un lugar especial a Ronald Reagan. Si no hubiera sido por él Nicaragua seguiría sumida en la miseria, atrapada en el comunismo, en el terror y la censura.
* Las Vegas, Nevada

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