DOMINGO 6 DE JUNIO DEL 2004 / EDICION No. 23472 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Por el mundo a puro dedo

Foto  

Ludovic Hubler, con su dedo pulgar en señal de pedir “ride” muestra los artículos de periódicos de países donde ha pasado y que han publicado sobre él.

 

Norma Valle

Darle la vuelta al mundo en aventón es el sueño hecho realidad del francés Ludovic Hubler, de 26 años, que con una mochila con ropa para una semana, su cámara fotográfica y un carpeta donde guarda documentos y artículos de periódicos, ha viajado en vehículos, veleros, barcos, avionetas y camellos.

El viajero habla francés, español, alemán y portugués y estudió periodismo. Cuando tenía 8 años le gustaba ver mapas del mundo y soñaba con alguna travesía. La idea de hacerlo surgió a los 16 años cuando su papá Jacques Hubler le decía que debía ser independiente y aprender a trasladarse solo. Fue cuando empezó a pedir “ride” en Francia y luego por toda Europa.

Salió de Francia el primero de enero del año pasado, se dirigió a España, Marruecos, saltó a África, donde estuvo en Senegal. De ahí se dirigió a las Islas Canarias en avioneta y cruzó el Atlántico en un velero hasta llegar a Brasil, desde donde ha llegado hasta Nicaragua.

En nuestro país ha visitado la isla de Ometepe, Bluefields, Nandaime, León y Granada. En pocos días se irá a Honduras hasta llegar a Canadá.

Si tiene suerte, un barco lo llevará a Asia. Para Hubler es una bonita experiencia porque viajar en aventón le permite estar en contacto con la gente de distintas culturas y clases sociales. “Me gusta mucho porque estoy de cerca con la gente local, en Mauritania estuve 10 días con una familia musulmana. La persona que me dio aventón me invitó a su casa. Ahí aprendí que la cena se come en el piso, con la mano derecha, sin cubiertos y platos”, cuenta Hubler.

Pero no todas las aventuras que ha pasado Hubler han sido buenas. En África estuvo un día en prisión porque llegó al puerto sin un papel de autorización. Ha tenido miedo de conductores que lo llevan a 240 kilómetros por hora, con gente borracha, algunos traficantes de cocaína y él solamente pregunta si le pueden dejar en la próxima estación.

Sus amigos y personas que leen su página web le han hospedado en su casa. Usted puede seguir el viaje de Ludovic Hubler en la siguiente página www.ludovichubler.com
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