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Buceando Ostión
Germán Miranda Texto y fotos:
Detrás de un rico, nutritivo y afrodisíaco cóctel de ostiones hay toda una cadena de trabajos y sacrificios para quienes los extraen. Un largo proceso separa al molusco recién sacado del mar del que llega a su mesa para ser saboreado.
Don Manuel Antonio Castillo Martínez lleva veinte años sacando ostiones. Él es uno de los tantos humildes pescadores de Bluefields que se dedica a este trabajo. “No es un negocio rentable”, afirma, “lo hacemos para medio sobrevivir, para medio comer con la familia”.
Desde que vendió su finca por una tercera parte del precio de compra, Castillo vive en las profundidades del barrio El Canal. Según cuenta, los vecinos le robaban continuamente sus productos.
Junto a sus hijos Guillermo Antonio, de 12 años, y Víctor Lorenzo, de 11, don Manuel busca bancos de ostiones, los saca y los traslada hasta el patio delantero de su casa. Es un arduo trabajo, pero es más que nada en una ciudad que sufre un 80 por ciento de desempleo y en la que cada quien se las arregla como puede. Cuenta don Manuel que ha habido embarcaciones que zarparon un día de mar bravo en busca de moluscos y ya nunca volvieron. “En este trabajo ha habido muertos”, dice.
Día sí día no, don Manuel se adentra en el Caribe un poco antes de las 6:00 a.m., con sus manos enguantadas para evitar que, al sacar las almejas, el filo que éstas tienen le provoquen heridas. Una vez en la superficie, el pescador las traslada en su pequeño cayuco hasta el muellecito de tablones de madera de su barrio.
Las labores se dividen en base al sexo en la casa de los Castillo: los hombres pescan y las mujeres extraen, almeja por almeja, la carne de éstas. Una vez terminado el proceso, la familia recorre las calles de Bluefields en busca de compradores. El precio, 80 córdobas el galón.
PIE DE FOTOS:
1.- Guillermo Antonio Castillo aragón (12) emerge de las aguas de la bahía de Bluefields, sosteniendo las almejas con las que su familia se gana el sustento diario.
2.- Víctor Lorenzo (11 izquierda) y Guillermo antonio (12 derecha) son piezas importantes en el negocio de recolección y procesamiento de ostiones de la familia de don Manuel Castillo (c).
3.- Guillermo Antonio (12) y Víctor Lorenzo Castillo Aragón (11), en plena faena en los ostionales de la bahía de Bluefields.
4.- Víctor Lorenzo Castillo Aragón (11), en su casa de habitación del barrio El Canal, trabaja junto a su padre Manuel Antonio Castillo Montiel, en los ostionales de la bahía de Bluefields.
5.- Desde tempranas horas de la mañana, Manuel Castillo, se dedica a extraer almejas, para venderlas y obtener el sustento familiar.
6.- Don Manuel Castillo Montiel luego de extraer las ostras de las aguas de la bahía de Bluefields, las inspecciona y clasifica para llevar el mejor producto y ofertarlo a sus clientes una vez procesado.
7.- Eufemia Castillo Aragón abre las ostras en su casa en el barrio El Canal, donde trabaja junto a sus hermanos en el negocio familiar.

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