Ciencia y naturaleza
Aumenta infertilidad masculina
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Cuatro de cada diez casos de esterilidad se deben a defectos en la calidad o la capacidad de fecundación de los espermatozoides. |
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Diversos estudios médicos cuestionan la calidad de los espermatozoides.
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Ricardo Goncebat EFE REPORTAJES
Para los integrantes de una pareja, unidos por los incorpóreos lazos del amor, puede ser una cuestión secundaria, pero para el médico, abocado a las realidades del organismo humano, se trata del interrogante clave para resolver un problema de infertilidad.
La primera pregunta que debe responder un facultativo ante dos personas que no pueden tener hijos consiste en establecer en cuál de los dos recae la incapacidad de procrear, si en ella o en él. Es decir cuál de las células sexuales de la pareja sufre alteraciones de su capacidad reproductiva: el gameto femenino, el óvulo, o bien el gameto masculino, el espermatozoide.
Ahora se sabe, que el 40 por ciento de los casos de esterilidad se deben a causas masculinas, es decir, a defectos en la calidad o la capacidad de fecundación de los espermatozoides, según una investigación de la embrióloga española Rocío Núñez.
Según esta experta, las causas más frecuentes de la infertilidad masculina son la ausencia o un bajo número de espermatozoides, así como las alteraciones en la movilidad o la morfología, es decir la forma, de las células reproductivas del varón.
Pero también es posible que estas medidas sean normales y los espermatozoides no sean capaces de fecundar el óvulo femenino porque sufren anomalías ocultas en su núcleo celular, como tener fragmentado su ADN (código genético) nuclear o bien defectos del centrosoma (una estructura densa próxima al núcleo celular, cuya función es organizar a otras partes de la célula).
Otras posibles causas pueden ser la presencia de anticuerpos que destruyen el semen, o infecciones, que los alteran.
LA CALIDAD DEL ESPERMA, A LA BAJA
Conocer la capacidad fecundante de los espermatozoides, así como las alteraciones de la función espermática, es una de las herramientas clave en las técnicas de reproducción asistida.
Los estudios de calidad seminal habituales evalúan la concentración, movilidad y morfología del semen, proporcionando una estimación aproximada de la capacidad fertilizadora de los espermatozoides.
“Pero en muchas ocasiones no se observan alteraciones en estos factores y un eyaculado puede tener enmascarado cualquier otro defecto de función espermática”, afirma la doctora Núñez. Por este motivo estas técnicas deben complementarse con otras pruebas, para aumentar la fiabilidad del diagnóstico.
Según la experta, el aumento del conocimiento del espermatozoide ha permitido comprobar que la anormalidad del gameto masculino es responsable de ciertos fallos de fecundación y otras alteraciones que se venían pasando por alto.
La esterilidad es un problema de pareja, por lo cual debe hacerse un estudio a los miembros que la componen. Un análisis del semen permite no sólo conocer el origen de la esterilidad sino también optimizar las posibilidades de éxito de las técnicas de reproducción asistida.
Una de las propiedades más importantes de los espermatozoides es su capacidad para moverse, la cual es fundamental para culminar el viaje que los lleva hasta el óvulo, con el cual deben unirse para formar otra célula embrionaria, el zigoto.
Los gametos masculinos exhiben diferentes patrones de movimientos adaptados a sus necesidades funcionales.
A MÁS MOVILIDAD MÁS FERTILIDAD
En función de la técnica de reproducción asistida varía el número mínimo de espermatozoides móviles que se requieren. Para la inseminación artificial intrauterina (IAI) se requiere un número mínimo de espermatozoides capacitados de cerca de 5-6 millones por mililitro, mientras que para la Fecundación in Vitro (FIV) basta que sean de 2 a 3 millones por mililitro.
Las alteraciones de otras capacidades del espermatozoide como la velocidad lineal y el desplazamiento lateral de la cabeza, también se han asociado con fallos de fecundación. Asimismo se ha observado una correlación entre la velocidad curvilínea y su capacidad de fertilización.
Ligado a la movilidad espermática, otra de las principales características que determinan la capacidad fertilizadora es la duración de la movilidad a lo largo del tiempo.
Los resultados de un estudio con muestras de semen procesadas para IAI, han demostrado que en la mayoría de los casos en los que se ha conseguido el embarazo, los espermatozoides habían logrado sobrevivir más de 24 horas.
Otros factores implicados en la evaluación de la fertilidad de un semen son el ADN del espermatozoide, la integridad de la membrana plasmática o la reacción acrosómica, un proceso químico por el cual se liberan enzimas digestivas que rompen la capa protectora del óvulo y facilitan la penetración del espermatozoide.
Algunos hábitos como el consumo de tabaco o algunas drogas parecen reducir el número de espermatozoides y su capacidad de moverse y desplazarse. Asimismo el exceso de alcohol no sólo produce impotencia, sino que también altera la producción espermática.
Aunque algunos informes alertaban que en la segunda mitad del siglo XX la concentración de espermatozoides en el semen se había reducido a la mitad, otros estudios sugieren que la calidad del semen no ha disminuido de forma tan drástica en las últimas décadas como algunos investigadores señalaban.
CUIDADO CON EL ESTRÉS Y EL CALOR
Algunos estudios indican que la tensión nerviosa intensa o mantenida, el descenso testicular deficiente al escroto, el trabajo en contacto con sustancias tóxicas (disolventes orgánicos, fenoles, insecticidas, tintes) y el consumo elevado o habitual de alcohol, afectan negativamente la fertilidad masculina.
En cambio, según uno de los estudios sobre fertilidad masculina más amplios del mundo, efectuado en España, con un millar de muestras de semen de varones de entre 18 y 65 años, la calidad del semen es significativamente mejor en los varones que tienen un mayor número de eyaculaciones y mejora en proporción directa a una mayor frecuencia eyaculatoria.
Al parecer es un buen estímulo para la formación de espermatozoides en los testículos o “espermatogénesis”. Cuantas más eyaculaciones, más mejora la calidad del esperma.
UN POLÉMICO ESTUDIO DANÉS
Fue Niels Skakkebaek, un investigador danés, quien alertó en 1992 sobre el deterioro en la calidad del semen. Al revisar 61 estudios realizados entre 1938 y 1991, las cuales incluian datos de 15,000 varones, el experto llegó a la conclusión de que en esos cincuenta años la concentración de espermatozoides se había reducido en un 50 por ciento, a un ritmo de un 1 por ciento anual.
A este trabajo le siguieron otros que respaldaban o rebatían la tesis del deterioro en la calidad seminal y la polémica se ha mantenido. Las principales críticas al informe de Skakkebaek son de tipo metodológico, ya que cada una de las investigaciones que analizó, utilizaba su propia tecnología y las poblaciones estudiadas no eran seleccionadas según los mismos criterios.
Ello, según sus detractores, introduce un sesgo importante en las conclusiones, ya que el semen varía en función de factores como el día, la edad, el estilo de vida o el tiempo de abstinencia. Además, los criterios para considerar como “normal” el semen han variado con los años. Para muchos expertos, la suma de estos factores resta validez a las conclusiones del científico danés.
No obstante, existen indicios de una tendencia a la disminución de la calidad del semen. Los principales sospechosos de provocar esta caída son un grupo de sustancias químicas, conocidas como disruptores estrogénicos, porque interfieren en la recepción de la información hormonal, en el organismo del varón.
SEDENTARISMO Y ESTRÉS PERJUDICIALES
Llevar ropa ajustada o estar mucho tiempo sentado aumenta la temperatura del escroto por lo que también tiene un efecto perjudicial. Además, el simple hecho de llevar ropa holgada o andar, hace bajar la temperatura de la zona del escroto mejorando la calidad seminal. Lo que sí está demostrado es que el estrés y la temperatura afectan a la producción de espermatozoides. Como el calor repercute negativamente en la calidad seminal, las personas que trabajan en industrias con fuentes de calor intensa, como los panaderos o los ceramistas, tienen un semen de peor calidad.

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