homenaje poético y visual
A Neruda en su centenario
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Zenelia Roiz.
El poeta Pablo Neruda, mixta, 2004. |
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Arnulfo Agüero (Crítico de arte)
“Neruda es p“Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar”. Vicente Huidobro Fernández
"Neruda para los chilenos lo que Darío para los nicaragüenses”, comparó el embajador de Chile en nuestro país, Carlos González Márquez, la magnitud de ambos genios durante el homenaje poético y visual que tanto poetas costarricenses, chilenos y nicaragüenses dedicaron al centenario de nacimiento de uno de los más grandes literatos del siglo XX: Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, conocido internacionalmente como Pablo Neruda.
“Neruda es parte de Chile y Chile parte de Neruda. Él es el espíritu de Chile, el alma, la patria. Tanto Neruda como Gabriela Mistral, Vicente Huidobro y muchos otros poetas son la expresión misma de lo que es el pueblo de Chile”, valoró el embajador chileno en dicho homenaje que tuvo lugar en la Galería Epikentro, el pasado 27 de mayo, donde participaron con sus recitales los poetas: Gustavo Adolfo Becerra (Chile), José María Zonta y Rodolfo Dada (Costa Rica), Blanca Castellón y Marta Leonor González, por Nicaragua.
El embajador González Márquez, quien durante el gobierno del presidente Salvador Allende fungió como intendente, recordó que mantuvo acercamiento especial con Neruda durante los últimos años (1972 y 73) de vida del poeta. La voz típica de sus poemas —resaltó—, era la voz con que conversaba sobre cosas triviales, pero matizada poéticamente. “Él tenía un gran sentido del humor, era espontáneo y de una gran simpatía personal”. Ése es el recuerdo de primera imagen que tiene de Neruda, quien fue hijo de un ferroviario, y quedó huérfano de madre cuando sólo había vivido un mes, en 1904. Este gran poeta fallece en 1973; y se calcula que en su funeral asistieron cerca de medio millón de personas. El embajador cree que si Neruda hubiera muerto en otra coyuntura política —que no fuera el trágico golpe militar del 11 de septiembre del 73 a Salvador Allende, líder de la Unidad Popular— la cifra a su funeral andaría por el millón de manifestantes nerudianos.
MUESTRA VISUAL "A UNA ESTATUA DE PROA"
Además del emotivo recital poético se exhibió una pequeña muestra de arte visual, la cual fue dedicada a la memoria y centenario del bardo chileno. Entre los participantes destacó, sin lugar a ninguna duda, el trabajo en aluminio repujado del artista Luis Morales. El esfuerzo de su labor corrió escenarios combinados de la abstracción lírica y plástica. Sus obras: Barco rojo, Pablo y Matilde, viajan de Isla Negra a la eternidad, y A una estatua de proa, principalmente esta última, en aluminio repujado y bruñido con enunciados de versos insertos, recuerdan significativamente algo de su vasta memoria y su actualidad. Precisamente a esa magnitud trascendental es la que hacía referencia el embajador González. En esta muestra no faltó la ironía e ingenio contradictorio del artista conceptual David Ocón. Su montaje de electrografía en vinil, A Neruda: la palabra, es un trabajo que alude los versos de “Me gustas cuando callas, porque estás como ausente”, paradójicamente constituye un reconocimiento y critica a sus obras poéticas, corren las fronteras de la lírica monumental y el ideario socialista que marcó parte de su vida. Es así que Ocón con su montaje de vinil, por un lado reconoce su genio lírico y por otro señala sus entuertos políticos. Es por ello que con sentido contradictorio y tautológico inserta los refranes que dicen: “El que mucho habla mucho yerra y en bocas cerradas no entran moscas”. Esto último hace crítica subliminal a la Oda a Stalin, escriba por Neruda. Otros de los artistas participantes fueron: Alicia Zamora con sus fotografías sobre fibra, que reflejan un composición seriada de bocetos alusivos, y Zenelia Roíz con un retrato sobre Neruda. 
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