Ecos 25 años después
“Lo que ahora estamos viviendo es otra historia”
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Cándida Rosa Aguilar, hija de Martiniano Aguilar, personaje de la canción ‘El cenzontle pregunta por Arlen’, de Carlos Mejía Godoy, es hoy una revendedora de rosquillas en Managua |
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Un grupo de guerrilleros sandinistas en una barricada.
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El vivo ejemplo de la herencia de las ideas revolucionarias es Cándida Rosa Aguilar, hija de Martiniano Aguilar, un campesino muy especial, de raíces conservadoras y que apasionadamente creía en la derrota de la dictadura de Somoza.
Cándida es una matagalpina de 58 años. Su incorporación a la guerrilla fue obra de su padre, después que él rompió el silencio y le reveló a la familia la existencia de un grupo de guerrilleros que se escondía entre los árboles de su finca.
Y es que la finca de Martiniano, en Kuskawás, Matagalpa, era un punto estratégico. “Siempre se quedaba gente, entonces no se echaba de ver que si alguien llegaba raro (sandinista), pero un día vieron a Silvestre”, recuerda.
“¿Y aquel hombre que estaba aquí? Se parece a Carlos Fonseca”, preguntó alguien de la comarca.
Se enteró en ese momento que estaba preguntando por Silvestre un joven alto y chele, cuyos rasgos físicos coincidían con Carlos Fonseca. Ése fue el inicio de una vida de persecución para toda la familia. Y fue precisamente un vecino chivato quien alertó a la guardia.
EL ANTES Y EL AHORA
“Ahora, digo yo, como era el tiempo de antes y lo que ahora estamos viviendo es otra historia ya”, reflexiona Cándida, al pie de una silla vieja, en una casa que no es más que un cuadro de tierra forrado con láminas de zinc con funciones de cocina, de cuarto de dormir, de sala, comedor y en el patio no hay más que una letrina de plástico, y sin agua potable.
Empujada por la presión del desempleo, Cándida Rosa salió de su casa a buscar trabajo adonde el comandante Daniel Ortega, con la esperanza de llenar el vacío de la empleada doméstica que ahí necesitaban, según le dijeron. Pasó la entrevista sin mencionar que es militante sandinista, pero el puesto no se lo dieron por falta de una carta de recomendación.

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