DOMINGO 18 DE JULIO DEL 2004 / EDICION No. 23514 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




FSLN: ¿La mano izquierda de la derecha?

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. En Nicaragua existe una izquierda difusa, sin una propuesta, programa o estrategia definida, opinan los analistas. Las fronteras que antes la dividían y la enfrentaban en una lucha a muerte con la derecha se confunden ahora y se transfiguran, tras largas décadas de choque y confrontación. El pacto libero-sandinista ruborizaría al más moderado de los izquierdistas

Alejandro Serrano Caldera, analista político.

 

Juan José Lacayo

En el nuevo escenario que plantea el siglo XXI, la izquierda nicaragüense, cuya cabeza más visible es el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), parece que pierde terreno ante una derecha que toma ventajas, o bien porque esta llamada izquierda se mimetiza en una denodada lucha por el poder político más que por el debate ideológico, y se convierte en la “mano izquierda de la derecha”, según coinciden analistas.

Ante la pregunta de si en realidad existe una izquierda en Nicaragua, el analista Alejandro Serrano Caldera responde que es difícil brindar una respuesta categórica al respecto.

A su juicio no hay ningún planteamiento de fondo por ningún lado que evidencie la existencia de una izquierda política. “Yo también preguntaría si hay una derecha en Nicaragua y probablemente sí la hay”, afirma.

Lo que históricamente ha definido a la izquierda son sus planteamientos ideológicos políticos y a la derecha la ha definido un bloque de intereses comunes.

“Aquí en Nicaragua no hay una propuesta que pueda juzgarse como una propuesta de izquierda, porque no hay planes, ni programas, ni hay estrategias políticas”, indica.

LUCHA POR EL PODER

A juicio del analista el debate nicaragüense está al margen de los contenidos doctrinarios de la política.

“Si observamos el debate político en Nicaragua, lo que vemos es una lucha por el poder y eso no nos permite diferenciar qué cosa es de izquierda o qué cosa es de derecha”, apunta.

“Es una lucha por el poder, es un sistema de tácticas políticas pero no vemos estrategias políticas de la izquierda por ningún lado, entonces es difícil hacer un análisis sobre esa base”, afirma.

A lo largo de la historia a la izquierda la ha caracterizado la preocupación social, la participación real y la justicia social. En tanto, a la derecha, la preocupación económica, el formalismo legal y la libertad.

PROPUESTAS DE DEMOCRACIA HEMIPLÉJICA

Según Serrano, estos dos modelos de pensamiento se han bifurcado, como si ambas cosas fueran excluyentes. “Y cada una, la ideología de izquierda y la de derecha, nos han propuesto un modelo de democracia hemipléjica, es decir, que funciona la mitad, mientras la otra mitad está paralizada, cuando realmente el desafío actual es buscar una democracia integral, en donde no sólo sean compatibles sino necesariamente complementarias, lo social con lo económico, la justicia con la libertad, la participación real con respeto a las leyes y a las instituciones”, explica.

UN CLICHÉ O UNA NOSTALGIA DEL PASADO

En el caso del FSLN señala que a esta agrupación ahora convertida en partido político, tras su estrepitosa derrota electoral en 1990, siempre se le ha identificado como la izquierda nicaragüense. “Lo que pasa es que estas cosas quedan como clichés, adheridos”, comenta el analista.

“Un partido no es de izquierda porque diga que es de izquierda o porque adopte posiciones que fueron de izquierda en los años ochenta. Para saber si es de izquierda habría que saber cuál es su propuesta, cuál es su contenido ante temas como el neoliberalismo, como el monoteísmo de mercado, pero no sólo en discursos descalificatorios, sino cuál es su propuesta política-estratégica y táctica ante estos hechos. Esto no lo conocemos”, lamenta.

El analista estima que a dicho partido podría calificársele de izquierda por “inercia histórica”, ya que las revoluciones las hacen las izquierdas, aunque en Europa las han hecho también las ultraderechas.

“Lo que va a definir si es de izquierda no es el hecho violento en sí, ni el discurso retórico o altisonante, si no el contenido programático, conocer la propuesta”.

ATADOS A DISCURSOS DE LOS SETENTA

Serrano señala que lo que no debe hacer el partido sandinista es seguir atado a un discurso de los años setenta u ochenta, porque no es la altisonancia del discurso lo que le da un contenido de izquierda o de derecha: “Se puede decir una cosa y lo que se hace es otra; pero en política se dice lo que no se hace, para hacer lo que no se dice...”, deja entrever el también académico y ex diplomático nicaragüense.

“Si hay algo peligroso en política es la nostalgia del pasado. La nostalgia, que es un sentimiento noble y agradable en la vida personal, se vuelve verdaderamente lapidaria en política. Si recordar es volver a vivir, como dicen, en política la nostalgia es lapidaria. Quien se aferra al pasado sin superarlo de alguna forma no sólo se estanca él, sino que puede llegar a estancar el ciclo histórico de un país”, advierte.

“Al pasado no se le suprime, se le supera. Y si no se asimila el pasado para superarlo, el gran peligro es repetir el pasado como si fuera presente”, reitera.

“A veces cuando oigo el debate político en Nicaragua me parece que lo que los partidos políticos nos proponen como futuro es algo que ya vimos, ya oímos, ya padecimos o que ya disfrutamos. Pero lo que no veo son las propuestas ante el nuevo contexto”.

Según Serrano frente a esta realidad lo que hace falta no es un discurso melancólico, sino una propuesta concreta, estratégica, ideológica, política y filosófica.

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