Al Pavorreal Prohibido
Guillermo Rothschuh villanueva
I En la batalla del todo o nada con gesto de guerrera imbatible mi altiva capitana desafía las gloriosas estrellas de su padre y el precavido celo maternal. Firme el pulso capea el vendaval. Al filo del combate renueva sobre mi piel martirizada el pacto sagrado suscrito entre nosotros ¡Que siendo dos somos uno!
II ¿Adónde quedó la niña de ayer? Cuando cauteloso retrocedo me grita ¡Avanza! Cubre el flanco izquierdo ¡Cuida para mí tu corazón! Deja que sea yo quien rete con mis viejos arcabuces al artillero más diestro de estas tierras. Me enseñó a guerrear en campos y ciudades. Carne de su verbo conozco sus lances montaraces. La rigurosa pasión con que potea el mapa y tiende el cerco para debilitar mi fortaleza. ¡Pero no temas, mi amor! ¡No temas! No creo que mi aventajado maestro haya olvidado que a su lado aprendí a esquivar y resistir el contragolpe, a combatir en desventaja. Hija de su vigilia opondré a su terquedad meridiana sus chúcaras razones de zorro chontaleño.
III El celebrado hijo de Júpiter y Juno, forjado a fuego lento en el yunque de Vulcano, buscará cómo derretir mis defensas. Pedirá que sane mi arrebato. Con estudiado orgullo de león herido, me exigirá levantar la tienda de campaña .Ahora muda de estrategia. Tierno, persuasivo, amoroso, convincente, sumará a sus legiones la irreprochable astucia seductora de mi madre. Con luces de diversos plumajes y escarceos retóricos taladran mis sentidos.
IV ¡No temas amor! ¿Qué ocurre? ¿Por qué dudas? Llegado el momento en cada una de mis súplicas, en mis múltiples silencios se verán retratados. ¡Ya lo he decidido! En esta navidad firmaremos la tregua. Antes de que amanezca el año nuevo deberemos rubricar el armisticio. Entonces amor y no antes habrá paz para todos.
¿De que serviría la capitulación del enemigo si no consigue a la vez ganar para siempre la felicidad de su hija?
No temas, amor! ¡No temas! ¡A la hora del todo o nada ganaremos la partida! 
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