Ecos 25 años después
Samuel Genie, ex jefe de la OSN: Un error de Somoza, no atacar Costa Rica
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El general anastasio somosa debayle, saluda al ex general Samuel Genie de la desaparecida Guardia Nacional de Nicaragua.
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Douglas Carcache/Enviado Especial
En Miami algunos nicaragüenses todavía resienten las “fallas” que cometió la Guardia Nacional de Nicaragua y el poco apoyo que recibió el general Anastasio Somoza Debayle del Presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, hace 25 años. El general Samuel Genie recuerda que una vez él alertó sobre ataques combinados que haría la guerrilla sandinista, pero no le hicieron caso. Alejandro Sevilla Somoza dice que hubo equivocaciones en el manejo de la democracia durante la administración de su tío
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MIAMI.- Está delgado y con la vejez marcada en su rostro y en su andar. El general Samuel Genie se acerca con lentitud, con cierta dificultad; y habla bajo, a veces dejando inconclusas algunas frases, como si se cansara después de pronunciar varias palabras seguidas. Su mente sin embargo está lúcida y se refiere al general Anastasio Somoza Debayle como si a aún estuviera bajo su mando. Con frecuencia le llama “el jefe”.
Desde el 17 de julio de 1979, cuando salió de Managua hacia Miami en el mismo avión con Somoza, nunca ha vuelto a Nicaragua. Reconoce que tiene miedo de regresar y que le hubiera gustado haber visitado este año a su mamá Angélica Amaya, en la ciudad de León, porque ella acaba de cumplir 101 años de edad. “Tengo 25 años de no verla”, susurra sin disimular la tristeza.
Antes de que le haga preguntas me extiende un libro, Nicaragua traicionada, las memorias de Somoza recogidas por un escritor estadounidense a principios de 1980. Genie lo abre y me señala un párrafo en que Somoza califica a los sandinistas como terroristas y reniega porque Panamá y Venezuela recibieron a los guerrilleros que, en 1978, tomaron por asalto el Palacio Nacional en Managua.
Leo lo que dictó Somoza: “El 22 de agosto de 1978 la cosa fue en Managua, Nicaragua. Recuerdo haber pensado si mañana no iba a suceder lo mismo en Nueva York o en Roma o en Buenos Aires”.
Genie esboza una sonrisa. “Nueva York... Las torres...”, me dice, insinuando una relación entre la premonición de Somoza y la voladura de las torres de Nueva York por terroristas en el 2001.
Le hago una pregunta y me interrumpe indicando que preferiría no hablar, aunque luego accede, a regañadientes, a responder sólo a ciertas interrogantes. Me cuenta que recién llegado a Miami, después que mataron a Somoza en Paraguay, le ofrecieron dinero para que contara todo sobre el ex Presidente de Nicaragua, pero se negó. “Yo no quise, yo dije, si hago un libro tengo que decir la verdad y si voy a decir la verdad es como si escupiera hacia arriba y después me va a caer a mí”.
EL ERROR DE SOMOZA
El general Samuel Genie aún reprocha a Somoza no haber internacionalizado la guerra, cuando la guerrilla sandinista empezó a atacar fuerte a principios de 1979.
Cuando le pregunté cuál fue el error principal de Anastasio Somoza Debayle, respondió sin titubear: “No haber internacionalizado la guerra, para probar que los sandinistas estaban recibiendo ayuda de Venezuela, que le dio armas; y de Costa Rica que era donde andaban”.
Sin embargo, algunos jefes militares lo intentaron. “El general (Somoza) jamás quiso que atacaran a Costa Rica”, afirma Genie. “Una vez hubo un combate al otro lado, en Costa Rica, y la guardia tuvo que traer los muertos. No le dijeron al general”.
“Si el general ha internacionalizado la guerra, llega la OEA y se da cuenta de que Venezuela estaba prestando ayuda a los sandinistas; se sabía dónde estaban las armas. —Piensa un poco para recordar—. Hay una carta que escribió Noriega (Manuel, general de Panamá), que confirma que éste les prestó un cañón 106 a los sandinistas y sabíamos dónde estaba”.
CASI MUERE CON SOMOZA
Genie actúa parco y aún denota su fidelidad hacia Somoza, el último de una dinastía que gobernó Nicaragua desde 1936, comenzando con Anastacio Somoza García. Genie, además de haber sido el jefe de la Oficina de Seguridad Nacional (OSN) en los años setenta, es una de las últimas personas que vio con vida a Anastacio Somoza Debayle, a quien mataron en Asunción, Paraguay, el 17 de septiembre de 1980.
Él estaba listo para conducir el Mercedes Benz en que viajaría Somoza la mañana de ese día, pero éste le pidió, ya en la puerta de la mansión, que se ocupara de resolver asuntos de una propiedad que el ex Presidente recién había comprado en Paraguay, donde pensaba sembrar algodón. “Ya el destino...”, suspira Genie al recordar ese día, cuando a medio camino un grupo de guerrilleros sudamericanos llegados de Nicaragua destrozaron con una bazuca el carro y a sus ocupantes.
En las palabras de Samuel Genie, 25 años después de la derrota de la Guardia Nacional de Nicaragua, persiste el lamento por el poco apoyo que Somoza recibió de Estados Unidos durante los últimos meses de la guerra que culminó con la victoria de la guerrilla del Frente Sandinista, el 19 de julio de 1979.
LE ORDENARON SALIR
“El general (Somoza) se consideraba más gringo que los gringos”, enfatiza Genie, para ilustrar la paradoja de que el Gobierno de Washington, entonces presidido por el demócrata Jimmy Carter, le haya dejado solo en el último momento.
“Llegó Luis Pallais en junio (1979), de una reunión en Estados Unidos, con la razón de que Somoza se fuera del país —relata Genie—. Entonces Somoza me dijo: ‘Vino Luis Pallais, dice que... ¿Me querés acompañar?’ Sí, está bien, le dije”.
En diciembre de 1977 Somoza había sacado a Genie de la OSN para nombrarlo Ministro de Hacienda, pero continuó en su círculo cercano. “Yo estuve en todas las reuniones con Pezullo (Lawrence, embajador de EE.UU. en Managua), entonces yo conozco toda la historia”, remarca Genie.
Nos encontramos en la NW 27 avenida de Miami. Hace calor y el calza zapatos de cuero negro, sin calcetines. Por lo que cuenta, se deduce que la derrota de Somoza y su guardia también se debió a descuidos o exceso de confianza de los jefes militares en las ciudades. Recuerda, por ejemplo, que a mediados de 1978 le advirtió a Somoza de nuevos ataques sandinistas y aún así éstos agarraron por sorpresa a los guardias.
“Yo no estaba en la Seguridad, pero un informante me llamó para contarme eso —rememora—. Cuando salimos de una reunión, un lunes, donde estaba el jefe de la Seguridad, Bayardo Jirón, estaba José Somoza, Max Kelly y otras personas, le dije: ‘Jefe, mañana como a las seis y media de la tarde van a atacar Chinandega, León, Managua en 12 lugares, Masaya, Estelí...’”
Somoza, sorprendido, “vuelve a ver a Jirón y éste le dice que es cierto lo que le estoy diciendo... Entonces yo creo que van a tomar medidas y no hicieron nada; así es que sabiendo, les dieron el golpe... ¡Quién sabe qué pasó! Mi hermano era comandante de Chinandega y yo no agarré el teléfono para decirle a mi hermano porque no quería tener injerencia... Yo era Ministro de Hacienda”.
Cuando Somoza se fue de Nicaragua, el 17 de julio de 1979, Samuel Genie y su esposa iban con él. También viajaban en ese avión el general Adonis Porras (q.e.p.d.) y su esposa María Helena de Porras, quien todavía reside en Miami, entre otros militares cercanos.
UNA SOBRINA SANDINISTA
El 27 de mayo pasado el general Samuel Genie cumplió 84 años. Su fecha de cumpleaños coincide con el Día del Ejército de Nicaragua, tal como lo celebraban antes de 1979.
Ya en el exilio supo que simpatizantes sandinistas trataron de quemarle la casa a su mamá en León y encarcelar a su hermano, un civil, pero había una pariente suya en el Frente Sandinista que les ayudó.
“Una sobrina mía (no la quiso identificar) estaba metida con los sandinistas —Genie habla sin variar la expresión seria de su rostro—. A mi hermano lo llevaron preso, entonces la muchachita ésta se fajó su pistola y se fue a donde lo tenían y ella lo sacó, a mi hermano”.
Después “llegó un grupo de gente a querer pegarle fuego a la casa (de su mamá), pero una señora Rivas que vivía en la misma calle de nosotros y todos los de la cuadra se les vino encima y les dijeron: ‘No, esta casa, esta señora la hizo con la venta de huevos y gallinas, esta casa es de ella, por qué van a quemarla; si se la queman a ella nos vamos a ir todos en toda la manzana’. Por eso no quemaron la casa”.
LO QUE OYE
El ex jefe de la Seguridad somocista, general Samuel Genie, dice que en Miami se ha encontrado con sandinistas que ahora alaban la administración de Anastacio Somoza Debayle.
Evitando mencionar nombres, relató: “Me dicen, ‘a usted le consta que yo era sandinista, pero la realidad de las cosas es que no ha habido un Gobierno mejor que el de Somoza”.
De Nicaragua sólo sabe lo que le cuentan, porque él no ha vuelto en 25 años. “Me platican que no existe la clase media, sino que sólo el que tiene plata y el que no tiene; de que las leyes no las aplican”, declaró Genie.
Además: Sobrino de Somoza critica la doble función de la GN Somoza planeaba retirarse en 1981

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