SáBADO 17 DE JULIO DEL 2004 / EDICION No. 23513 / ACTUALIZADA 12:57 am





EL HUMOR DE




Editorial
Lo mismo la Juana que la Mocuana

El jefe de la bancada parlamentaria del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) , Enrique Quiñónez, declaró respecto a los magistrados de Apelaciones que fueron nombrados esta semana por la Corte Suprema de Justicia, que “lo mismo es la Juana que la Ileana o la Mocuana”; dando a entender con esta folclórica expresión que todos esos nuevos funcionarios son sandinistas o liberales. (Valga la aclaración, la Mocuana es en la mitología nicaragüense un personaje femenino maléfico, que se dedica generalmente a espantar a los hombres que se portan mal y andan de vagos en las calles y caminos en altas horas de la noche).

La singular expresión del líder parlamentario liberal da una clara idea de la desnaturalización partidista que sufre la justicia en Nicaragua, como consecuencia del pacto libero-sandinista de 1999 que fue institucionalizado con la reforma constitucional del año 2000, y mediante el cual los dos partidos hegemónicos se reparten “equitativamente” los cargos y el control del Estado.

En realidad, el sentimiento que provocan inevitablemente los acuerdos de las bancadas liberal y sandinista de la Corte Suprema de Justicia, es por lo menos de pesadumbre, porque estos nombramientos no son para mejorar la administración de justicia sino, al contrario, para seguirla degradando mediante la aplicación del pacto de los caciques del PLC y el FSLN.

Es obvio que la repartición de las magistraturas de las Cortes de Apelaciones mediante “el combo de te doy y me das”, como lo definió el pintoresco líder parlamentario liberal antes mencionado, ha favorecido al FSLN pues refuerza su control sobre el Poder Judicial. Lo cual pareciera indicar que el FSLN estará ahora más dispuesto a facilitar la liberación del ex presidente Arnoldo Alemán, o por lo menos su traslado definitivo de la Cárcel Modelo de Tipitapa a su residencia en El Chile. Además, esta percepción se refuerza con el sorprendente acercamiento del alto clero al Frente Sandinista con motivo del 25 aniversario de la revolución de 1979.

De manera que la institucionalidad de Nicaragua sigue sometida al pacto Alemán-Ortega o PLC-FSLN, y así continuará hasta que una nueva correlación de fuerzas políticas en la Asamblea Nacional pueda aprobar una reforma sustantiva del Estado, comenzando por revocar el pacto libero-sandinista que fue incorporado a la Constitución Política de la República mediante la reforma constitucional del 2000.

Sin embargo, un cambio político e institucional de semejante envergadura pareciera “estar en los cuernos de la luna”, como se suele decir en el habla popular nicaragüense. El pacto libero-sandinista y el sistema político corrupto que de él se deriva, se presenta como indestructible en la actualidad.

No obstante, la celebración sandinista del 25 aniversario de la revolución del FSLN debe servir para recordar a los nicaragüenses democráticos que mucho más invencible que el pacto libero-sandinista era la dictadura somocista, y sin embargo fue abatida por la lucha de todo el pueblo de Nicaragua; y que mucho más poderosa e inexpugnable parecía la dictadura sandinista, pero también fue derrotada por la ciudadanía democrática nicaragüense, y por la vía cívica electoral, no por las fuerza de las armas como cayó el somocismo.

De modo que no hay que perder la esperanza. Del mismo seno del PLC podría surgir un movimiento de rescate de los principios de democracia, transparencia y honestidad con que fundó a ese partido el doctor Ramiro Sacasa Guerrero. También de las entrañas del FSLN podría irrumpir una fuerza que pugne por la renovación democrática y ética de ese partido de izquierda, y que cobre suficiente fuerza para derrotar el liderazgo caciquista, reaccionario y corrupto que lo tiene sometido hasta ahora, y que no le permite desempeñar un papel más digno y constructivo en la reconstrucción del progreso de Nicaragua. E inclusive, en cualquier momento el deseo de la mayoría de los nicaragüenses de que surja una alternativa política y gubernamental al PLC y al FSLN, podría comenzar a convertirse en realidad y triunfar en cualquiera de las próximas decisiones electorales.

No todo el tiempo Nicaragua estuvo sometida al somocismo ni al sandinismo, y sin dudas que no lo estará tampoco, ahora, a la dictadura corrupta del pacto libero-sandinista.
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