MIéRCOLES 14 DE JULIO DEL 2004 / EDICION No. 23510 / ACTUALIZADA 1:22 am





EL HUMOR DE




Mi punto de vista
Paraíso informático

Freddy Potoy Rosales

MADRID, ESPAÑA.-El auge de la sociedad de la información, junto a sus incuestionables ventajas, trae consigo un inexorable riesgo de fractura social. La incorporación de las nuevas tecnologías a la vida cotidiana puede agravar los desequilibrios al acentuar la exclusión social de diversos colectivos de ciudadanos. Este problema, trasladado al plano internacional, se multiplica exponencialmente.

Estos son algunos de los ejes temáticos del curso interdisciplinario denominado “Cultura Digital y Ciudadanía” al que asistiré en las vacaciones de verano a la Universidad Autónoma de Madrid, en aras de ampliar y fortalecer los conocimientos del Master que estudio en la Universidad Carlos III, sobre Derecho de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información.

Es en base a los conocimientos adquiridos desde octubre del año pasado, que he advertido sobre la importancia de una cultura más técnica y científica que política para abordar los temas relativos a las telecomunicaciones, tecnologías de la información, servicios públicos, marco jurídico, etc.

He escrito sobre la necesidad de discutir los proyectos de leyes de Protección de Datos Personales, Firma Digital y Delitos Informáticos que impulsa el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conicyt). Estos temas son técnicamente delicados y si se dejan solos al proponente y a los legisladores, las consecuencias jurídicas y económicas pueden ser las no deseadas. La Fiscalía General de la República de Nicaragua, técnicamente tomó la decisión acertada al desestimar la denuncia contra los representantes de las empresas de Servicios de Información en Línea de Nicaragua (Silnica), Targa Rent a Car e Informes en Red, S.A. (Infornet), empresas que negociaban con datos personales de nicaragüenses. No había cuerpo normativo sobre esta materia y aquí está la consecuencia.

Ahora se discute más política que técnicamente la posible creación de una Superintendencia de Servicios Públicos (Sisep)con otra serie de problemas. Pero antes se ha dejado a la orilla la controversial ley que regularía la instalación y ubicación de antenas celulares. Esta tiene varias debilidades.

El asunto es que parece no haber una brújula en este sentido y se mezclan una serie de conceptos que pueden perjudicar los futuros cuerpos normativos, tales como incluir las pretensiones de los empresarios de radio y televisión en la ley de la Sisep, con conceptos visiblemente superados. Los futuros perdedores podrían ser los mismos empresarios por no tener claro qué les conviene. Recuerden que el oyente y el televidente es más exigente y, pronto ya no querrá lo que escucha y ve por estos medios de comunicación.

Los políticos deben dar paso a quienes conocen del tema para crear buenas leyes. La tecnología inevitablemente exigirá reformas a la misma Constitución Política, al Código Mercantil, Código Penal y otras leyes. Nicaragua, por ahora, es uno de los "paraísos de piratería" tecnológica.

Hay mucho que hacer sobre el teletrabajo o la telemedicina. Tendremos que seguir a la tecnología, aunque para unos, ésta es una "dinastía". Los especialistas en comunicación organizacional o corporativa, por ejemplo, tendrán que enfrentarse a una cultura técnicamente distinta a la convencional si quieren triunfar en su ramo. Ahora hablamos de los spam, "puertas traseras" en las computadoras, interceptación de correos electrónicos, fax y celulares, mientras en Nicaragua se pretenden soluciones políticas y no jurídico-tecnológicas. Están a tiempo de subsanar los proyectos de leyes.
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