LUNES 12 DE JULIO DEL 2004 / EDICION No. 23508 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




La política es también campo misionero

Foto  

 

Franklin Bordas Lowery
lowery@cablenet.com.ni

El doctor Juan Barek escribe en su libro “Cristianos en la Política” que hay dos gobiernos que Dios estableció. Uno es espiritual y el otro es civil, para la protección de la sociedad. Al respecto podría añadir que el gobierno espiritual es el que controla los asuntos civiles, porque si hay maldad en el corazón de los hombres que gobiernan, los países vivirán en violencia. Mas si hay paz y mansedumbre en el corazón de los mismos, la mano de Dios hará territorios bendecidos.

El campo de la política también es terreno misionero que hay que abonar. Allí envía el Señor hombres fieles a trabajar por los asuntos del país, y por la evangelización de los gobernantes. ¿Quién dice que los cristianos a sus iglesias…? La promoción de esa gran mentira, de que la línea espiritual empieza y termina en las iglesias y que a Dios no le interesa la política, es la más absurda posición de algunos grupos de pensadores anacrónicos, que después de haber enterrado a Nietzche persisten en proclamar el origen de la vida por generación espontánea. Todo lo que el hombre hace es competencia de Dios.

Político admirable y gobernador incorruptible fue José, hijo de Jacob en Egipto, esclavo extranjero que por designios del Altísimo llegó a ser segundo del gobernador y autoridad en los asuntos económicos y financieros del país. ¿Qué les parece? Un joven esclavo, en la cima del poder, sin proponérselo, sin contactos en un país extraño, elevado al peldaño más alto del poder político. La Biblia presenta a José como una preciosa lección de político de Dios, que habiendo sido víctima de su propia familia, al subir al poder en vez de tomar venganza decide perdonar. José fue parte de un maravilloso y perfecto plan de Dios para el futuro.

Los sacerdotes, los pastores, los laicos comprometidos, los profesionales cristianos, hombres y mujeres, el pueblo de Dios (todos los creyentes) deben participar activamente en el campo de la política, con la convicción de ser ésta un área misionera. Un gobierno de cristianos debería ser la quintaesencia de las estructuras de hombres en la tierra, para administrar cosas, leyes y personas que pertenecen a Dios, nuestro creador. No hablo de una organización con atributos de perfección absoluta, infalibilidad e incorruptibilidad, hablo de hombres vulnerables, de corazón sencillo, temerosos de Dios, pero llenos de fe y fortalecidos por el Espíritu Santo, con dones y frutos espirituales que los califican para actuar en el enrevesado mundo de la política sin contaminarse.

Sabiendo que cada día el Señor llama más siervos a integrarse al campo de la política y al trabajo en las esferas gubernamentales en Nicaragua, debemos orar para que estos ciudadanos nombrados por Dios reciban la luz de la Verdad y que en el ejercicio de sus funciones sean hermoso testimonio del cumplimiento de sus mandatos. La palabra de Dios es clara cuando nos dice: “Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tus manos el hacer grande y el dar poder a todos” (1 Crónicas 29.12). De manera que El manda el cargo o el rol a sus escogidos y nos dice: “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9.16).

El autor es escritor.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Pedro, Norman y Su Eminencia

Equidad social y el 6 por ciento

La política es también campo misionero

El cristiano que cumple

Sobre aborto terapéutico